28-09-2010 / 13:10 h EFE

El domingo, 3,1 millones de ciudadanos de Bosnia-Herzegovina están llamados a participar en unas elecciones de las que saldrán cuatro presidentes, tres parlamentos y numerosos representantes locales.

Así, los votantes elegirán a los tres presidentes (un bosnio-musulmán, un croata y un serbio) que cada ocho meses rotan en la dirección de una Presidencia colegiada en las que las decisiones se toman por consenso.

También se decidirá la composición del Parlamento central y los parlamentos de los dos entes que forman el país: la Federación común de musulmanes y croatas, que abarca el 51 por ciento de territorio; y la República Serbia, que ocupa el 49 por ciento restante.

Además, se elegirá al nuevo presidente de este último ente.

El Parlamento central cuenta con una Cámara de Representantes de 42 escaños, de los que dos tercios corresponden a musulmanes y croatas y uno a los serbios, y una Cámara de los Pueblos con cinco diputados de cada comunidad.

La estructura de Bosnia-Herzegovina fue establecida en 1995 por el Acuerdo de Dayton, que puso fin a los tres años de sangrienta guerra civil que siguió la desintegración de la antigua Yugoslavia y en la que murieron unas 100.000 personas.

Aparte de los dos entes políticos, que gozan de una amplia autonomía respecto a las instituciones comunes, el Distrito de Brcko, en el noreste, cuenta con administración propia.

El ente serbobosnio elegirá el domingo a un nuevo presidente y dos vicepresidentes, que por ley deben ser un musulmán y un croata, así como a los diputados del Parlamento autonómico que, a su vez, eligen al Gobierno.

La Federación musulmano-croata tiene una organización aún más compleja y está dividida en diez cantones, de los que cada uno dispone de un Parlamento y un Gobierno propios.

Además tiene un Gobierno y un Parlamento bicameral comunes que elige al presidente del ente.

La Constitución bosnia, recogida por el Acuerdo de Dayton, estipula que sólo los miembros de los tres pueblos constituyentes pueden aspirar a la Presidencia colegiada del país.

Representantes de otras comunidades, como judíos, gitanos y eslovenos, ganaron hace unos meses su denuncia por discriminación ante al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.

Pero los dirigentes del país no han logrado un acuerdo para aplicar ya esa sentencia y el asunto de la igualdad de derechos ha quedado pendiente de una futura reforma constitucional.

Quince años después del conflicto, Bosnia todavía es un semiprotectorado donde un alto representante internacional, en estos momentos el austríaco Valentin Inzco, tiene amplias prerrogativas, incluido el derecho de vetar a candidatos electos.

Aunque desde hace tres años se prevé cerrar su oficina como una condición y señal de que el país progresa, la permanente tensión entre las tres comunidades y los dos entes ha aplazado esa decisión.

El analista político bosnio Zdravko Grebo comentó recientemente que Bosnia es "una sociedad agrietada en la que no hay factor de identificación sobre el que edificar un patriotismo constituyente".

"El espacio público entero está totalmente dividido por etnias y religiones -musulmanes, ortodoxos serbios y católicos croatas- explica Grebo, para quien Bosnia-Herzegovina sigue siendo "una creación virtual".

En el país balcánico están destacados todavía unos 2.000 soldados de la misión militar europea EUFOR, que vigilan la estabilización, así como una misión policial europea, de 180 miembros.

 
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