08-11-2020 / 11:39 h EFE

Con una regulación medioambiental muy cambiante y el coste del combustible como principal hándicap, una empresa cántabra plantea para los grandes buques mercantes una solución basada en velas rígidas para aprovechar el viento de popa y reducir tanto el impacto económico como el contaminante.

El sistema de Bound4blue usa el viento como fuente accesible, que no contamina y sin coste, como propulsión complementaria para buques y, así, reducir el consumo de combustible y las emisiones asociadas a ello, como explica a Efe su cofundador José Miguel Bermúdez.

El proyecto ha obtenido una ayuda de 30.000 euros de la convocatoria INNOVA PLUS de la Consejería de Innovación del Gobierno de Cantabria sobre una inversión de 60.000, centrada en promover los resultados de investigación de la empresa y su comercialización y desarrollo en diferentes mercados a nivel mundial.

El objetivo es ofrecer sistemas de propulsión autónomos asistidos por viento como solución para armadores y operadores de buques que buscan reducir costes de combustible y las emisiones contaminantes. "Es solucionar, desde un punto de vista económico, un problema medioambiental", enfatiza Bermúdez.

El transporte marítimo mueve más del 90 % de la carga mundial gracias a una flota de más de 90.000 buques, que se renueva cada año con más de 2.700 naves nuevas, que consumen entre 4 y 110 toneladas de combustible por día, lo que representa entre un 25 por ciento y un 85 % de sus costes operativos, y una cantidad de emisiones contaminantes que es "insostenible" para Bound4blue.

Bermúdez subraya que, con el sistema de velas rígidas, se busca dar respuesta "al doble reto" al que se enfrenta la industria marítima: el "enorme" consumo de combustible y el cambio continuo de la normativa medioambiental, que está obligando al sector a usar combustibles cada vez más limpios y más caros.

"Al final el viento está ahí, es gratuito e ilimitado. No tiene sentido no utilizarlo", añade.

Esta tecnología se dirige a mercantes y también a pesqueros "de cierto tamaño", y el tiempo de instalación es de un par de semanas.

Además, las velas se pueden acoplar en buques de nueva construcción y en otros ya formados,

"Todo el empuje útil que podamos canalizar con las velas gracias al viento es empuje de menos que nos tiene que dar, por tanto ahorramos combustible y emisiones", insiste.

A su juicio, se trata de una tecnología "muy disruptiva" en el sector marítimo, que -agrega- "es tradicionalmente conservador".

Bermúdez añade que a la empresa aún le queda trabajo para penetrar en el mercado. Su objetivo es realizar "una serie de instalaciones piloto" -de momento está en cuatro proyectos, pero desde la empresa esperan que en breve surjan más- de forma que pueda demostrarle a la industria que su tecnología "funciona".

"Ayudan líneas como el programa INNOVA, son vitales para nosotros", reconoce, antes de agradecer tanto a la Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio como a Sodercan su ayuda.

Además, el cofundador de Bound4blue cree que esta tecnología se puede desarrollar sin problemas en Cantabria, ya que ve al Puerto de Santander "muy potente" y porque posee además uno de los principales astilleros del país: Astander. "El caldo de cultivo perfecto para desarrollar este tipo de soluciones", insiste.

Esta empresa surgió en 2006, después de que un grupo de ingenieros aeronáuticos pensaran en una flota de embarcaciones propulsada por velas para la producción de energía renovable mediante la electrólisis del agua marina.

Se dieron cuenta de que no existía ninguna vela capaz de generar el empuje necesario para que el sistema fuera eficiente en coste, con los métodos actuales y, por ello, se pusieron a trabajar hasta alcanzar esta solución.

 
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