03-11-2020 / 12:57 h EFE

La crisis de la COVID-19 ha agravado la "fractura social" ya abierta en Cataluña tras la recesión económica iniciada en 2008, hasta el punto de encontrarse ahora en una situación de "UCI social", un "muro que debe derribarse" con la complicidad de las administraciones.

Estas son algunas de las conclusiones del debate que este martes han mantenido en el foro Barcelona Tribuna -en esta ocasión virtual- el director de Cáritas, Salvador Busquets; el coordinador de la Cruz Roja en Cataluña, Enric Morist; y el subdirector general de la Fundación La Caixa, Marc Simon; entre otros representantes del tercer sector.

Busquets ha alertado de que la emergencia sanitaria de la COVID-19 lleva aparejada una emergencia social que ha dejado en "una sensación de intemperie" a buena parte de la población catalana.

Se ha "consolidado un modelo que divide a la sociedad entre quien tiene acceso a prestaciones, aunque sea con limitaciones, y quien no lo tiene", ha añadido.

"No podemos normalizar la fractura social actual", ha ahondado Busquets, quien ha alertado de que se ha detectado una disminución del 36 % de los ingresos entre quienes piden ayuda a Cáritas (hasta el 73 % entre quienes viven de la economía informal) y que hasta el 42 % de los hogares ayudados no pueden hacer frente a los gastos básicos de la vivienda, según sus datos.

Morist ha estimado que los cambios sociales provocados por la crisis de la COVID-19 tendrán un impacto similar a los que se vivieron durante la posguerra.

Cataluña se encuentra en una situación de "UCI social", con "medio millón de personas dependiendo de la ayuda humanitaria" y muchas de ellas con una peligrosa "sensación de agotamiento", ha proseguido.

"Nunca nuestra generación aquí en Cataluña se ha encontrado ante un desafío humanitario tan importante", ha afirmado acto seguido.

Simon, a su vez, ha observado la escena desde un punto de vista más optimista y ha subrayado el nivel de solidaridad que ha mostrado la sociedad catalana, al tiempo que ha ensalzado la coordinación mostrada por las entidades sociales durante esta crisis: "Si actuamos de forma organizada actuamos mejor", ha defendido.

También ha subrayado que en este periodo, pese a las dificultades, "todas las entidades han seguido estando al pie del cañón".

El director del Banco de Alimentos, Lluís Fatjó-Vilas, ha lamentado que "el derecho fundamental a la alimentación no está recogido en ningún lugar a nivel práctico", algo de lo que se ha resentido parte de la ciudadanía durante la pandemia.

Se ha mostrado preocupado por cómo lograr recaudar alimentos suficientes durante la campaña anual de este 2020, dado que deberá ser virtual y en ella calcula que suelen participar el 25 % de catalanes en circunstancias ordinarias.

El director gerente de Amics de la Gent Gran, Albert Quiles, ha indicado que durante estos meses su entidad ha recibido "centenares de llamadas" de mayores que han sufrido cómo se les limitaba la actividad social y han quedado en una situación de "soledad no deseada".

El responsable de la comunidad de Sant'Egidio en Barcelona, Jaume Castro, ha usado la metáfora de un "muro" entre los más vulnerables y el resto de la sociedad que durante la pandemia "se ha hecho más grande", por lo que ahora "se trata de derribarlo".

La presidenta de la Mesa del Tercer Sector, Francina Alsina, ha remarcado que "el tercer sector se ha mantenido siempre al pie del cañón y no ha bajado nunca la persiana" aunque ha alertado de que "las entidades sociales están al límite" de sus fuerzas.

Por ello ha pedido una ley del tercer sector que "nos haga sentir más fuertes" y frene este "agravamiento de la pobreza que arrastramos desde 2008".

 
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