11-10-2020 / 23:30 h EFE

Al menos dos personas resultaron heridas este domingo en Nicaragua, una de ellas periodista, durante una agresión ejecutada por grupos paramilitares asociados al gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en contra de opositores que se encontraban reunidos en una ciudad del Pacífico del país, según denunciaron las víctimas.

La agresión ocurrió en el departamento (provincia) de Masaya, al sureste de Managua, cuando miembros de la opositora Coalición Nacional concluyeron una reunión departamental de disidentes, en el marco del conflicto interno que atraviesa Nicaragua desde el estallido social de 2018 contra el presidente Daniel Ortega, informó el movimiento disidente Unidad Nacional Azul y Blanco.

Los paramilitares atacaron con piedras a los opositores, una de las cuales golpeó en la cabeza a la periodista Verónica Chávez, dueña del canal 100 % Noticias, cuyo esposo, Miguel Mora, pasó casi seis meses en prisión entre 2018 y 2019, y fue considerado “preso político” por organizaciones defensoras de los derechos humanos nacionales e internacionales.

Chávez, quien sangraba de manera incesante, según se observó en una transmisión en Facebook Live, fue trasladada de emergencia a un hospital, mientras que la otra víctima, Josué Garay, portavoz de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, sufrió lesiones menores en el cuello y un ojo, causadas por el estallido de un cristal del vehículo en el que se encontraba en el momento del ataque.

“Cuando terminó la reunión, nos agarraron a pedradas, había unos 70 agentes antimotines y más de 30 paramilitares en motos, estos fueron los que nos agredieron, primero pensamos que eran balazos, pero gracias a Dios no”, dijo a Efe Garay, quien mostró una fotografía en la que se observa que una piedra lanzada por los motociclistas terminó a la par de un ejemplar de la Biblia.

Antes de la agresión los paramilitares ya habían pinchado las ruedas de varios automóviles de los disidentes, incluyendo el de Mora y el del reverendo Saturnino Cerrato, presidente del Partido Restauración Democrática (PRD), que posteriormente fue dañado a pedradas, según las denuncias.

El dirigente opositor Félix Maradiaga, quien también fue agredido, reprochó la actitud de los policías presentes durante el ataque, quienes no impidieron la agresión, y se confrontaron con los opositores.

“El régimen tiene miedo, sus operadores y paramilitares, actuaron bajo las narices de la Policía, a la que les hemos dicho que nos dejen de perseguir, pero bueno, parte de las reformas que este país necesita, cuerpos policiales que respondan a la Constitución y las leyes”, indicó Maradiaga.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que ha recibido críticas por su distanciamiento de los otros grupos opositores, mostró su rechazo “enérgico” al ataque.

Previo a la agresión, los líderes opositores venían reportando un incremento en el asedio de policías y paramilitares en contra la disidencia.

Desde la década de los años 1980, en los que también gobernó Ortega, Nicaragua no vivía un conflicto parecido.

Como producto de la crisis, al menos 328 personas murieron en 2018, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Organizaciones locales cuentan hasta 684 fallecidos en dos años y medio. Ortega, quien reconoce 200 víctimas, dice defenderse de un "golpe de Estado fallido".

 
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