30-09-2020 / 17:50 h EFE

"Un circo es mucho, un circo gitano es más", sostiene contundente el bailaor sevillano Israel Galván dos días antes de estrenar en España su último espectáculo, "Gatomaquia", para el que se reinventa con artistas circenses parisinos con los que convivió unos días rodeado de gatos a pesar de que le dan miedo los animales.

Galván, que pone en escena la nueva obra el 2 de octubre dentro de la Bienal de Sevilla, ha declarado en una entrevista con Efe que se encuentra "cómodo" con personas de su etnia, como le ocurrió para el montaje que protagoniza junto al clan parisino gitano Romanès, algunos de cuyos componentes actúan al ritmo de la percusión que les marca el bailaor y coreógrafo andaluz.

"No es lo mismo lo gitano flamenco, con los que he compartido toda mi vida" y por lo que da las "gracias", que los gitanos de circo, ha precisado Galván, que hace seis años estrenó "Lo real", una obra sobre el genocidio de gitanos a manos de los nazis que fue galardonada con tres Premios Max de las Artes Escénicas.

Preguntado por esta nueva obra que defiende al pueblo gitano, explica que "nos tenemos que defender todos" porque por culpa del coronavirus hay barrios que tienen riesgo que convertirse aún en "más gueto".

"La Humanidad va a parecer un gueto", afirma Galván, que fue Premio Nacional de Danza en 2005 en la modalidad de Creación y ha sido galardonado con premios como Bessie Award for an Outstanding Production, de New York, y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

En la obra que representa el próximo 2 de octubre en el Teatro Central de Sevilla mantendrá el mismo esquema que cuando la estrenó hace dos años en París en coproducción con el Thêatre de la Ville de la capital francesa, del que es artista asociado.

Los gatos "libres" que asisten a la representación en el escenario son "casi mi cuerpo de baile", porque cuando vivió con los artistas circenses en París se acercaban, "se quedaban mirándome mientras bailaba y todos hacían más o menos las mismas cosas", explica el bailaor, que desconoce cuántos animales estarán en la función de Sevilla.

Esa convivencia fue para Galván una forma de "apartarse del mundo" y le sirvió para "compartir y bailar para los niños, viendo su energía. Yo de niño bailaba para la gente adulta, ahora tenía que bailar para los niños, ese cambio de registro era para mí una cosa nueva".

El baile también le sirvió para unirse al circo y a los animales, que le dan "miedo" y, en concreto, "no me gustan los gatos", aunque admite que ha logrado establecer un vínculo con ellos gracia a esta obra.

Galván explica que "Gatomaquia" es una apuesta arriesgada, como todas las obras que ha montado desde la primera que montó su compañía en 1998, porque asegura que "la manera más cómoda que me encuentro yo es en el vértigo".

Además, en el espectáculo se mezcla el baile con el circo, "en el que también hay riesgo", como ocurre con los funambulistas, añade el encargado del espectáculo inaugural de la pasada Bienal de Flamenco en la Plaza de la Maestranza de Sevilla.

En su nueva obra habrá improvisación y estará respaldado con la guitarra de Emilio Caracafé -colaborador habitual de Galván-, y de su hermana Pastora Galván, lo que le lleva a afirmar que se trata de un "encuentro entre dos familias: los Galván y los Romanés".

 
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