21-09-2020 / 12:00 h EFE

El jefe del Gobierno bávaro, Markus Söder, anunció hoy la intención de reducir el número de eventos privados, incrementar el uso de la mascarilla y restricciones en el consumo de alcohol en lugares públicos para contener el número creciente de contagios en Múnich, al tiempo que apeló al sentido común.

En una comparecencia ante la prensa, Söder subrayó la necesidad de reaccionar a las cifras de contagio que en la capital bávara son "demasiado elevadas" y establecer una serie de normas estrechamente consensuadas con el alcalde de la ciudad, Dieter Reiter.

El domingo, Múnich había alcanzado los 55,6 nuevos contagios por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días; el total de casos de COVID-19 desde el inicio de la pandemia ascendía a 10.673 -76 en las últimas 24 horas- de los 272.337 en toda Alemania, y el número de muertes, a 223, de los 9.386 en todo el país.

El principal problema a día de hoy y el que más preocupa, precisó Söder, son los "incontables eventos privados", así como los encuentros en lugares públicos como plazas, por lo que, en este aspecto, se hace necesario un "reajuste" en el planteamiento.

Calificó de "prioridad" mantener las escuelas y guarderías abiertas y evitar, además, un nuevo parón de la economía, por lo que hay que plantearse cómo reaccionar, -extremando y ajustando medidas- a una incidencia de más de 50 nuevos contagios por 100.000 habitantes -cifra que calificó de "decisiva"- en un período de siete días.

Para ello, el uso de mascarilla seguirá siendo generalizado en las escuelas, al tiempo que se introducirá en las plazas públicas, sobre todo a partir de cierta hora, donde también está previsto prohibir el consumo de alcohol, indicó.

"El objetivo es minimizar notablemente el riesgo sin tener que descartar la alegría de vivir", dijo.

PRUDENCIA SIN QUE CUNDA EL PÁNICO

Agregó que "no hay motivo para que cunda el pánico, pero sí para una gran preocupación".

En ese sentido, recomendó "prudencia" y agregó que la situación actual le recuerda a la de marzo, cuando Alemania no sabía hasta qué punto se iba a ver afectada.

"Necesitamos directrices y orientaciones para que pueda seguir habiendo alegría pero, por favor, con un elevado grado de sensatez y conocimiento", apeló a los ciudadanos.

Agregó que en el momento que los números se disparan en Múnich, naturalmente el impacto no es sólo local, sino que afecta a toda Baviera, lo que hace necesario un "esfuerzo común muy grande".

Insistió asimismo en la importancia de rastrear las cadenas de contagio, para lo cual se requerirá el apoyo del ejército.

"EXTREMA INQUIETUD" ANTE LA SUPERCOPA EN HUNGRÍA

Por otra parte, Söder expresó su "extrema inquietud" por el encuentro de la Supercopa de Europa el próximo jueves entre el Bayern de Múnich y el Sevilla en Budapest y la posibilidad de que entre 2.000 y 3.000 hinchas bávaros se trasladen a Hungría a ver el partido.

Llamó a no correr el riesgo de que el partido se convierta en un "Ischgl del fútbol" -en alusión a la estación de esquí austríaca, que en marzo fue uno de los principales focos de coronavirus en Europa central- y apeló a los hinchas a plantearse si es necesario acudir a ese juego, de seguro "emocionante, pero no el más decisivo".

En ese sentido, señaló que para los hinchas que regresen de Hungría se aplicará la regulación normal de cuarentena para zonas de riesgo, sin posibilidad de barajar la excepción que aplica por ejemplo a viajes de negocios al extranjero de hasta 48 horas, y agregó que para eventos culturales y deportivos, la norma debería ser la del posterior aislamiento obligatorio.

 
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