10-08-2020 / 14:30 h EFE

Una investigación de la Universidad de Oviedo, la Fundación Oso Pardo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad portuguesa de Oporto ha comparado la efectividad de diferentes herramientas genéticas para estimar el tamaño de las poblaciones de oso pardo, utilizando como caso de estudio el núcleo de oso pardo en la Cordillera Cantábrica.

El trabajo ha sido publicado en la revista Biological Conservation y concluye que el uso de indicios dejados por los animales como excrementos o pelos resultan consistentes con independencia del marcador molecular utilizado, lo que contribuirá a abordar con mayor seguridad las estimas poblacionales.

Tras buscar indicios de oso pardo en 2017 sobre un área de 3.525 kilómetros cuadrados en el oriente de la Cordillera Cantábrica, y analizar genéticamente las muestras, los científicos han observado cómo las estimas de tamaño poblacional fueron consistentes, alrededor de 50 osos, independientemente del tipo de marcador molecular seleccionado.

Además, este estudio pone de manifiesto la importancia de realizar varias réplicas de los análisis moleculares al genotipar muestras no invasivas.

Para la estima de ejemplares de oso pardo, los autores de este estudio recomiendan la combinación de herramientas moleculares sobre muestras no invasivas junto con la aplicación de métodos de captura-recaptura espacialmente explícitos, basados en cómo se distribuyen los diferentes individuos detectados, y cuántas veces se detecta a cada uno de ellos, en el espacio.

En el año 1989 se detectaron seis hembras con oseznos, mientras que en 2017 este número fue de 41 grupos familiares, lo que viene a confirmar la recuperación de la especie en el oriente cantábrico en los últimos años.

En el caso del oso pardo, la robustez y fiabilidad de índices utilizados de forma tradicional en la Cordillera Cantábrica, como el conteo anual del número mínimo de osas con crías del año, puede ser más difícil de mantener en el tiempo, a medida que la población osera aumenta tanto en tamaño como en área de distribución.

Este trabajo plantea estimar toda la población, no solo una fracción de la misma, como realizar un conteo anual del número mínimo de grupos familiares de osas con crías, como se viene realizando hasta ahora.

En este sentido, José Vicente López-Bao, investigador de la Universidad de Oviedo asociado a la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad, en el Campus de Mieres, considera apropiado la elaboración de una estima global para toda la Cordillera Cantábrica cada cinco años teniendo en cuenta que se estima en nueve años el tiempo de generación medio para el oso pardo en la Cordillera Cantábrica.

La Directiva Hábitats requiere también a los estados miembros la realización de seguimientos periódicos para evaluar el estado de las poblaciones incluidas en sus anexos, y su comunicación a Europa cada seis años.

 
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