18-07-2020 / 12:50 h EFE

El nuevo obispo de la diócesis de Astorga, Jesús Fernández González, ha recordado este sábado a los fallecidos y enfermos que de momento ha dejado la pandemia, durante su toma de posesión como prelado en la catedral ante una treintena de prelados, familiares, amigos y autoridades civiles y eclesiásticas.

Monseñor Fernández, hasta ahora obispo auxiliar de Santiago de Compostela, se ha referido a los ancianos de "tantas y tantas residencias sometidos a un doble confinamiento", pero también a los enfermos, los parados, los abandonados, las víctimas de la trata y de los abusos, los emigrantes y los refugiados.

"Os convoco a todos para salir en ayuda de pobres y enfermos, haciendo de nuestra Iglesia un hospital de campaña", ha señalado en el intento por crear un "ecosistema espiritual y pastoral" que haga inviable "cualquier tipo de abuso" y cuide "a los frágiles e indefensos".

Por ello, su lema episcopal es el de 'Evangelizare pauperibus' ('Evangelizar a los pobres'), tomado del evangelio de San Lucasm, un mensaje que cobra especial sentido ante las circunstancias derivadas de la pandemia.

La crisis sanitaria, precisamente, ha obligado a limitar el acceso a la catedral y aplicar medidas excepcionales para la celebración de un acontecimiento que es "garantía de la sucesión apostólica", en este caso para cubrir el hueco que dejó el anterior prelado Juan Antonio Menéndez, a raíz de su fallecimiento el 15 de mayo de 2019.

El nuevo prelado, que ha apostado por "hombres y mujeres de pueblo" que "toquen la miseria humana y no miren despectivamente", se pone al frente de una sede episcopal que hace tres días conoció la muerte de su obispo emérito Camilo Lorenzo, a quien también ha recordado.

Una vez en el templo, al que ha llegado acompañado por el nuncio, Bernardito Auza, y el administrador diocesano, José Luis Castro, Fernández, ha pronunciado una homilía en la que ha puesto el acento en el papel misionero de la Iglesia.

"Gracias a su intervención, comenzó a crecer y se consolidó", ha precisado al hablar de un Espíritu que "ha sido ungido para hacer real la liberación de los pobres, ciegos, encarcelados y oprimidos" y para "anunciar que Cristo resucitado nos acompaña en el camino".

En este sentido, ha tenido unas palabras para los miles de fallecidos a causa del Covid-19, "algunos de los que murieron sin la soñada cercanía de sus seres queridos".

"El evangelio del amor y de la fraternidad universal es un modo eminente de sentar las bases para la resolución de los problemas que nos aquejan", ha subrayado en esa transformación de "un mundo plagado de injusticia y de desigualdad".

Fernández, que fue ordenado sacerdote por monseñor Fernando Sebastián Aguilar en junio de 1980, se ha convertido este sábado en el centésimo trigésimo octavo (138º) obispo de una de las diócesis más antiguas de España después de que el pasado 8 de junio la Nunciatura Apostólica en España hiciera público su nombramiento.

Autor de "Vivir de la eucaristía: Las celebraciones dominicales en ausencia de presbítero", un libro basado en la experiencia de la Diócesis de León, el prelado asturicense fue capellán del tercer turno de la Adoración Nocturna Española con sede en la basílica de San Isidoro de León y director del periódico diocesano Iglesia en León.

Durante quince años fue el referente religioso de la Cultural y Deportiva Leonesa, equipo de fútbol en el que jugó durante su juventud.

 
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