14-07-2020 / 16:21 h EFE

El Cubo del Revellín, considerado uno de los principales recursos turísticos de Logroño, retomará este miércoles, 15 de julio, las visitas con un aforo reducido de 97 personas, lo que supone el 75 % de su capacidad, tras permanecer cerrado casi cuatro meses por la pandemia de la COVID-19, con la previsión de renovar su contenido en 2021.

Los concejales de Economía y Hacienda, Esmeralda Campos; y de Patrimonio y Centro Histórico, Adrián Calonge, han visitado el Cubo del Revellín en la víspera de su reapertura, tanto para visitas guiadas en español, francés e inglés como individuales, con los mismos horarios y días que antes del estado de alarma.

Los días de visita, que tiene un carácter gratuito, se mantienen en los miércoles y domingos en horario de mañana y los jueves, viernes y sábados, por la mañana y por la tarde.

Los concejales han recordado el Revellín y su entorno es uno de los principales atractivos turísticos del centro histórico de Logroño y, en 2019, fueron visitados por cerca de 31.000 personas, tras realizarse 162 visitas guiadas a unos 114 grupos, a las que se sumaron las individualizadas.

Los contenidos del espacio museístico del Cubo del Revellín se renovarán en 2021, para lo que el Ayuntamiento ya ha iniciado los procedimientos de contratación, con el fin de lograr el aprovechamiento de los elementos ya expuestos, a los que se unirán otros nuevos.

El objetivo es explicar la historia del asedio de Logroño en el siglo XVI, la evolución de su trama defensiva y qué supuso para la ciudad las prebendas dictadas por Carlos I entre 1521 y 1523, año en el que se concedieron las Flores de Lis.

Se trata de conformar una exposición dinámica que integre los elementos arqueológicos encontrados en los alrededores y que tenga un carácter interactivo en el que se ofrezcan experiencias adaptadas por edades y procedencias, han precisado Campos y Calonge.

También se han referido a que en los próximos días se arreglarán, limpiarán y sustituirán, si es necesario, los parámetros y elementos expositivos para garantizar la seguridad de las visitas.

Logroño, a principios del siglo XVI, era la principal plaza fuerte castellana en la frontera con el reino de Navarra y contaba con un potente recinto defensivo, en cuya esquina noroccidental se levantó entre 1522 y 1524, bajo la dirección del maestro cantero Lope de Insturizaga, el Cubo del Revellín.

Se trataba de un cubo artillero, cuya defensa se articulaba alrededor de una triple plataforma, formada por la combinación de un adarve y dos galerías de tiro con troneras, que dominaba su parte del foso de la ciudad, pero, con el paso de los años, la mayor parte de la muralla desapareció, pero se conservan escasos elementos, como el Cubo del Revellín y la Puerta del Camino, adornada con los escudos de Logroño y de Carlos V.

El Cubo, según los estudiosos, forma parte de la llamada "fortificación de transición", que es la fase que media entre los modos arquitectónicos medievales y las construcciones a la moderna, adaptadas ya a la entrada en los escenarios de la guerra de asedio de los cañones y armas de creciente potencia de fuego.

 
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