22-06-2020 / 23:10 h EFE

La casilla que representará a una coalición opositora en Nicaragua en las elecciones generales de noviembre de 2021, con el fin de derrotar al presidente del país, el sandinista Daniel Ortega, ha enfrentado a los diversos partidos, organizaciones y movimientos disidentes.

Las diferencias han surgido a pocos días de firmar los estatutos de una gran coalición opositora que reúne a cuatro partidos políticos con personalidad jurídica, así como a las organizaciones Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Unidad Nacional Azul y Blanco, y Movimiento Campesino.

La Alianza Cívica, que fue la contraparte del Gobierno en una mesa de negociación con la que se buscó sin éxito una salida pacífica a la crisis sociopolítica que vive el país desde abril de 2018, pidió más tiempo para ratificar la propuesta de estatutos para la Coalición Nacional prevista el jueves próximo.

Sus argumentos son que deben concentrar sus fuerzas y esfuerzos en la pandemia de coronavirus, ampliar la discusión sobre la propuesta de estatutos y que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) presenta "una situación irregular debido a la forma en que fueron designados cargos directivos sin seguir un proceso de participación democrático".

RESERVAS CON PARTIDO DE EXPRESIDENTE ALEMÁN

"Esto ha provocado un litigio dentro de sus filas que el Consejo Supremo Electoral, en manos de la dictadura, debe resolver. Esto pone al PLC en un impás complejo y de consecuencias imprevisibles", alegó la Alianza Cívica.

El PLC, cuyo presidente honorario es el expresidente Arnoldo Alemán (1997-2002), que estuvo en prisión por corrupción, es una de las cuatro organizaciones políticas con personalidad jurídica y cuya casilla puede albergar a la gran coalición.

Diversos sectores de la oposición mantienen sus reservas sobre el PLC, al que señalan de colaborar con el Gobierno de Ortega para conservar cuotas de poder en el Estado.

Una hija del expresidente Alemán, María Dolores Alemán, es fiscal de cuentas y no se ha manifestado sobre las denuncias de corrupción al Ejecutivo sandinista.

"Invitan al PLC a la fiesta de cumpleaños de la Coalición Nacional sabiendo que es el tío borracho que nadie quiere. Cuando se arma el relajo, salen corriendo con su amante CxL (Ciudadanos por la Libertad, otro partido con personalidad jurídica)", ilustró el activista Yaser Morazán en un tuit.

"O NOS UNIMOS O NOS HUNDIMOS"

La Alianza Cívica, a la que pertenecen las dos principales cúpulas patronales, se sentirían más cómoda en que sea la casilla del emergente partido CxL la que encabece la gran coalición y no la del PLC, por el desprestigio del expresidente Alemán, según diversos analistas.

"En estos momentos, discutir sobre posibles casillas o pretender dividir a la oposición en bloques solamente fortalece a la dictadura", razonó el jurista José Pallais, miembro de la Alianza Cívica, para quien no queda otra que "o nos unimos o nos hundimos" como oposición.

Para el analista político Eliseo Núñez, de tendencia liberal, los que están a cargo de los diversos partidos y grupos de oposición "no tienen idea la responsabilidad que se echan los que apuestan a dividir las fuerzas contra un dictador".

"Ya pasaron 14 años de que hice esa apuesta (dividir el voto liberal) y sigo pagando costos políticos por eso, además de no sentirme bien conmigo mismo... No repitamos el error", abogó.

¿MÁS IMPORTANTE EL CANDIDATO QUE LA CASILLA?

Según una reciente encuesta de la firma CID Gallup, la oposición organizada sólo atrae al 12 % de los nicaragüenses aptos para votar, por debajo del 24 % que simpatiza con el FSLN. Hay un 64 % de indecisos o sin preferencia partidaria, que son los que inclinarán la balanza.

Por tanto, de acuerdo con ese estudio, al no haber un partido de oposición con un número significativo de seguidores "esto hace indicar que será más importante el candidato que la bandera que represente en los próximos comicios presidenciales".

El dirigente campesino y excarcelado político Medardo Mairena es quien, de los opositores, tiene mayor probabilidad de ganar las elecciones, según esa misma encuesta.

Justamente el Movimiento Campesino que dirige Mairena anunció su separación de la Alianza Cívica por no sentirse "parte de la misma" y estar en desacuerdo con la decisión de no firmar los estatutos para conformar la Coalición Nacional.

Por tanto, el desafío para la oposición, que se encuentra fracturada desde las elecciones generales de 2006, sigue siendo el mismo: unirse en una gran coalición para romper el dominio de Ortega, que se encuentra en el poder desde enero de 2007.

La gran incógnita es si los partidos tradicionales, como el PLC y el Partido Conservador (PC), más los emergentes, como CxL, unirán sus fuerzas y pactan una única casilla para enfrentarse al FSLN, previo una reforma al sistema electoral que permita celebrar unas elecciones libres, creíbles, transparentes y vigiladas.

 
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