08-06-2020 / 19:51 h EFE

Gina Bou, la madre de la bebé Noa, de 14 meses, dada de alta tras superar la COVID-19, ha explicado en declaraciones a Efe la dureza de su experiencia, al tiempo que ha agradecido el trato "humano" de los sanitarios y ha querido enviar un mensaje de esperanza a padres que sufran la misma situación.

El caso de la pequeña Noa, que ya se encuentra con sus padres en su residencia de Amposta (Tarragona), ha sido especialmente complicado por la neumopatía intersticial que sufre, una enfermedad genética que afecta a los pulmones, y que complicó su evolución por la COVID-19, que la llevó a estar ingresada tanto en el hospital Joan XXIII de Tarragona como en la UCI pediátrica de Vall d'Hebron de Barcelona.

Bou ha explicado a Efe que todo empezó el jueves anterior al estado de alarma con una tos que identificaron con los problemas en los pulmones genéticos que sufre, aunque desde que la ambulancia llegó por primera vez a su casa trataron a la niña de 14 meses como un posible positivo de coronavirus, que se confirmaría días después.

La niña fue llevada a Vall d'Hebrón al empeorar y verse afectado también su corazón, un ingreso especialmente angustiante para los padres de la pequeña, que no podían visitarla y solo saber de ella por las informaciones telefónicas del equipo médico.

La madre ha sufrido al mismo tiempo síntomas del coronavirus, mientras que el padre creen que también podría haber pasado de forma asintomática la COVID-19.

Han explicado que, tras dos semanas en Vall d'Hebrón, la niña mejoró y les invitaron a estar presentes en el traslado a planta al Joan XXIII de Tarragona, una noticia a priori positiva pero que vivieron como agridulce porque la niña apenas abría los ojos, estaba muy delgada, y totalmente inmóvil.

"Solo parpadeaba", ha recordado su madre, que cuenta que no podía entender que le dijeran los médicos que estaban contentos de su gran evolución cuando la pequeña ni siquiera movía piernas y brazos.

Semanas más tarde, Noa fue recuperando peso y movilidad y ahora hace gala de su "fuerte carácter", cuenta Bou, que apuesta porque ese rasgo de su pequeña "guerrera" la ha ayudado a ser "fuerte" y superar el embate.

La feliz madre, satisfecha de poder estar ya, semanas más tarde, con su hija en casa -que llora y chilla con rabia durante la entrevista- ha agradecido "no solo la profesionalidad, sino también el trato humano" del equipo médico, especialmente necesario para los padres de Noa dadas las circunstancias.

"Lo hemos pasado mal y lejos de ella, pero el trato nos ha ayudado a no sentirnos solos", ha dicho.

"Quiero enviar un mensaje de esperanza a todos los que pasen por algo así. Hay esperanza. Todo va a salir bien", ha añadido.

Noa sigue haciendo visitas escalonadas de seguimiento que siguen preocupando relativamente a los padres, ya que la madre cuenta que "ningún médico asegura que no pueda volver a coger el virus".

Durante la pandemia, en el Hospital Infantil Vall d'Hebron han sido atendidos un total de 29 menores con COVID-19, de los cuales 23 han requerido ingreso hospitalario (con un promedio de ingreso de once días), 12 con apoyo respiratorio y 7 ingresos en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, cuatro de ellos con ventilación mecánica, y todos ellos han tenido una buena evolución clínica.

El Hospital Infantil Vall d'Hebron creó una unidad específica de atención a los pacientes con la COVID-19 que, según han destacado fuentes de este hospital, ha permitido ofrecerles una atención de calidad y evitar brotes intrahospitalarios que pudieran afectar a otros pacientes o a los profesionales que los atendían.

 
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