06-06-2020 / 12:00 h EFE

Los festejos taurinos afrontan la nueva normalidad con confusión en los protocolos de seguridad, medidas más restrictivas que en otros espectáculos culturales en cuanto al aforo, ayudas económicas inexistentes para un sector que mueve cinco millones de espectadores anuales y fiestas patronales suspendidas o en pequeño formato.

"La situación que se avecina no es fácil de afrontar", ha afirmado en una entrevista concedida a Efe el empresario taurino Manuel Martínez Azcarate de la Casa Chopera, una de la empresas líder en la organización de festejos taurinos.

Una media de 60 festejos mayores y menores, con 400.000 asistentes al año, más de 1.200 empleos eventuales directos y más de 4.000 indirectos, son las cifras que mueve el grupo Baillères - Martínez Flamarique (BMF), quinta generación de la familia conocida con el apodo de Chopera, que gestiona las plazas de Bilbao, San Sebastián, Logroño, Palencia, Salamanca y Almería, y organiza una feria en Francia, además de numerosos festejos en México.

"Todo nos hace pensar que es difícil que este año se vaya a poder organizar algo", ha explicado este empresario taurino que trata de ser optimista en un panorama que pinta desolador, con la cancelación de más de 300 festejos en España, entre ellos la Semana Grande de San Sebastián, las Corridas Generales de Bilbao y las fiestas de la Virgen del Mar de Almería.

La cancelación de las fiestas patronales está arrastrando a los festejos taurinos, porque "si no hay fiesta en la calle, no tiene mucho sentido que haya fiesta en la plaza", explica. Y es evidente que todas las fiestas se van modificar en cuanto a su magnitud, -si no se suspenden-, con la organización de eventos más pequeños y controlados para garantizar la seguridad sanitaria de las personas.

Además el sector taurino se enfrenta a la imprecisión de las informaciones que les ofrecen Gobierno y Comunidades autónomos para la desescalada.

Como explica Manuel Chopera, lo último que hay sobre la mesa es la posibilidad de celebrar festejos taurinos a partir de la Fase 3 pero con una limitación del aforo que asegure 9 metros cuadrados por espectador, lo que dejaría en 550 personas el aforo de plazas como la de Bilbao que tiene capacidad para 15.000 personas o en 400 las de San Sebastián o Logroño que tienen 10.000 localidades.

"Con estas medidas es imposible celebrar un festejo taurino. Hablar de 400 o 500 personas es inviable económicamente", añade este empresario, que no entiende por qué razón se ha establecido un criterio único para los espectáculos taurinos que es más restrictivo que para otros espectáculos culturales ya que reduce la ocupación de las plazas a un 10% del aforo.

"Parece que se están planteando nuevas opciones, pero no nos clarifican cómo va a ser", puntualiza, lamentando la incertidumbre que esto genera en un sector que necesita mayor claridad a corto y medio plazo porque "las ferias taurinas no se organizan con una semana de antelación".

Al margen de que la nueva normalidad esté gestionada por las Comunidades autónomas, con lo que, como señala Martínez Azcarate, "podríamos encontrarnos en distintos escenarios, más o menos restrictivos, lo que nos genera una incertidumbre total".

Por ello, a la espera de ver cómo evolucionan las cosas, todo indica que, "con lo que hay ahora, la temporada taurina está perdida", ante la inviabilidad económica de los espectáculos y "la crisis económica post covid que se avecina".

"La mitad de la temporada ya se ha suspendido y la otra mitad pende de estas medidas y sobre todo de la celebración de las fiestas populares", incide.

Esto, asegura, va a suponer unas pérdidas incalculables en todas las empresas taurinas que van a ingresar "cero euros". Sin olvidar la situación de los ganaderos y de los profesionales, toreros, banderilleros, picadores,... para los que "la tragedia es aún mayor", señala Manuel Chopera de BMF.

Otra de las dificultades que tiene el espectáculo taurino es que es "único e irrepetible" y no se puede entender sin el público o en otros formatos, porque "hacer corridas de toros a puerta cerrada no casa con la tradición taurina".

Por ello reclaman a las administraciones el mismo reconocimiento para la tauromaquia que tienen para otros sectores culturales como el cine, la danza o los museos, que se apoye a las empresas culturales taurinas, a las ganaderías, a los profesionales y al sector en general, porque como incide Chopera, "los toros son el segundo espectáculo de masas después del fútbol".

De hecho, la tauromaquia supera al cine en recaudación de IVA y en cuanto a espectáculo equiparable al deporte "va detrás del fútbol y por delante de otros como el tenis o el baloncesto", sostiene.

También reclaman medidas específicas para este sector y ayudas para paliar las repercusiones del COVID-19. "De momento no hay ninguna ayuda para el sector y esperamos que se avance en este sentido porque hay muchos puestos de trabajo afectados", asegura, insistiendo en que los toros no son un espectáculo minoritario sino "un sector cultural turístico y económico estratégico que todas las administraciones tienen que tener en cuenta".

 
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