21-05-2020 / 14:32 h EFE

id, 21 may (EFECOM).- España tiene que acometer reformas estructurales, entre ellas la fiscal y la laboral, y presentar cuanto antes a Europa unos presupuestos "creíbles" y adaptados al incremento del gasto por la crisis del coronavirus, si no quiere verse abocada a pedir un rescate al MEDE.

Así lo han considerado este jueves los economistas José Carlos Díez y Daniel Lacalle, responsables del Observatorio de la Realidad Financiera (Orfin) durante la presentación de un informe sobre el impacto del covid-19 en la estabilidad financiera.

En el plano macro, el índice de desempleo volverá a alcanzar el 26 % en España en septiembre debido a la crisis causada por la pandemia, lo que significa que volverá a haber más de cinco millones de parados, algo que no ocurría desde 2013, dice el informe.

Tras alcanzar el pico en la tasa de paro en septiembre, el Observatorio Orfin estima que el promedio de paro en 2020 será del 20,5 %, en tanto que crecerá hasta el 22 % en 2021, una vez finalizado "el efecto de contención" que han supuesto los ERTE.

Según estos expertos, la prioridad ahora mismo es que España presente a la UE "un plan creíble" de ingresos y un cálculo realista del cuál será el déficit de 2021.

Para ello, recomiendan crear grupos de trabajo con agentes económicos y hacer política "de abajo a arriba" como hacen otros países europeos y evitar los experimentos "dirigistas", que a su juicio llevarán a España a un estancamiento mayor.

"No podemos salir de la crisis subiendo aún más los impuestos a los contribuyentes", han argumentado.

A diferencia de lo ocurrido en la crisis anterior, ahora el Banco Central Europeo (BCE) está actuando y también se está negociando un plan de inversión, pero eso implica "reformas y consolidación fiscal".

El problema de España es fiscal, señala el informe, que añade que el año pasado, el gasto público primario, excluyendo el pago de intereses, fue del 39 % del PIB, 3 puntos más que en 1999 antes de entrar en el euro.

El estudio advierte que "durante 20 años, los españoles han financiado gasto corriente con deuda pública que pagarán los actuales jóvenes" y añade que con la pandemia y la crisis económica derivada, la deuda aumentará "como mínimo otro 30 % del PIB".

De esta forma, la deuda pública subirá hasta el 122 % del PIB a finales de este año, el nivel más alto en España desde 1900, después de la Guerra de Cuba y Filipinas.

El Producto Interior Bruto de España registrará, de media, una caída del 13 % a finales del presente ejercicio, después de sufrir un desplome del 30 % en abril.

En cuanto al sector bancario, se han mostrado convencidos de que una unión bancaria "fuerte" se logrará con fusiones entre entidades de distintos países y han advertido en contra del "proteccionismo" de algunos miembros de la UE, que prefieren tener bancos nacionales.

"El principal riesgo para la estabilidad financiera es que colapse el canal de financiación de cliente a proveedor, que en España se estima que se acerca al 30 % del PIB".

Lo positivo es que, en esta ocasión, el sistema bancario está más capitalizado y es "menos dependiente de los mercados de capitales, gracias a la intervención de los bancos centrales".

El BCE debe ampliar su programa de compra de deuda por otros 750.000 millones de euros para evitar otra crisis.

Los bancos no deberían atender la demanda de crédito de empresas o familias insolventes, como sucedió en la anterior crisis.

La crisis turística actual podría tener un impacto análogo, en términos de empleo y PIB, al del pinchazo de la burbuja inmobiliaria de 2008.

 
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