20-05-2020 / 18:32 h EFE

Los casos positivos de COVID-19 en pruebas PCR y test rápidos y los fallecimientos diarios han caído en Cataluña a números del inicio del estado de alarma, hace más de dos meses, según los datos del Departamento de Salud, que ha revisado y reclasificado algunas de las defunciones, que ascienden ya a más de 11.700.

El departamento de Salud de la Generalitat está desarrollando un método sistemático de recuento de muertos en Cataluña, del que no disponía hasta ahora, con las cifras que le aportan de forma periódica pero a veces con un desfase de días las empresas funerarias.

Con la nueva clasificación por días, se comprueba la buena evolución de las cifras de fallecidos y se ha podido establecer que el 30 de marzo fue el día en que fallecieron más personas por COVID en Cataluña, un total de 402, y que fue el único día en que se superaron los 400 difuntos durante la pandemia.

Durante 16 días, entre el 27 de marzo y el 12 de abril, se superó diariamente en Cataluña la cifra de 300 fallecidos diarios, y durante 26 días consecutivos, entre el 24 de marzo y el 18 de abril, se registraron más de 200 defunciones diarias.

A falta de ajustar datos de defunciones de ayer que aún no hayan sido comunicadas, la cifra de fallecidos será de una treintena en las últimas 24 horas, una cifra que no se daba desde el 13 de marzo, dos días antes de la entrada en vigor del actual estado de alarma.

Igual sucede en el caso de los positivos por pruebas PCR y test rápidos, que también sufren un desajuste en su comunicación, pero que, según el nuevo registro retrospectivo de contagios de Salud, se aprecia que durante la última semana los nuevos casos se sitúan entre 100 y 300, como entre el 12 y 13 de marzo, y que el pico diario de contagios se registró el 26 de marzo, con 2.400 nuevos positivos.

La evidencia de que la epidemia está retrocediendo a buen ritmo también se nota en los hospitales, donde están recuperando su actividad asistencial habitual y donde el número de enfermos de COVID-19 sigue bajando y anoche sólo quedaban 265 ingresados en UCI -llegaron a ser casi 1.600-.

El Hospital de Bellvitge, por ejemplo, que tuvo que auxiliar al Hospital de Igualada en el peor momento de la epidemia, ha informado hoy de que ha recuperado la práctica totalidad de su actividad asistencial y quirúrgica previa a la pandemia y, desde el pasado lunes, los 33 quirófanos del centro vuelven a estar operativos.

Esta semana, un 35 % de las visitas programadas ya se están haciendo de forma presencial, porcentaje que aumentará hasta el 50 % en junio, y entre esta modalidad y la atención remota se están atendiendo cerca de un 75 % del total de las vistas.

Mientras el departamento de Salud está enviando al Ministerio de Sanidad todos estos datos para defender su propuesta de que Barcelona y su área metropolitana pasen el lunes a fase 1, y que el Camp de Tarragona, Terres de l'Ebre y Alt Pirineu-Arán avance a la fase 2, centenares de barceloneses han acudido hoy a las playas de la capital catalana, que permanecían cerradas al público desde el 14 de marzo.

La mejoría de la situación, que las autoridades sanitarias aún miran con cautela y con temor a rebrotes, también permitirá que las escuelas puedan reabrir sus puertas para acoger a niños desde el 1 de junio en las zonas que estén en fase 2, aunque el curso se da ya por finalizado y no se harán clases lectivas, según el plan de desconfinamiento educativo que ha presentado hoy el conseller de Educación de la Generalitat.

También el retroceso de la epidemia ha animado al Ayuntamiento de Barcelona a pedir que vuelvan a funcionar las terrazas de bares y restaurantes cuando la ciudad entre en la fase 1 de la desescalada, probablemente a partir del lunes.

El temor a rebrotes queda confirmado al conocerse hoy un nuevo estudio del IrsiCaixa y el IRTA-CReSA que ha revelado que un 44 % de las personas que han sufrido la infección de COVID-19 de manera leve o asintomática tienen un nivel de anticuerpos muy bajo, con lo que no quedan inmunizadas contra el coronavirus y podrian reinfectarse.

En la víspera de que el uso de mascarillas sea obligatorio en espacios cerrados y en la calle cuando no se pueda garantizar una distancia mínima de dos metros, la Fundación Arrels ha informado de que un total de 1.239 personas malviven en las calles de la ciudad de Barcelona sin confinarse, según un recuento hecho durante la noche del pasado día 14.

Otro estudio, del IRTA, que se ha dado a conocer hoy, certifica que un 99,99 % de la carga del coronavirus SARS-CoV-2 presente en espacios cerrados y superficies se inactivaría si éstas se sometieran a una temperatura de 56°C durante 52 minutos o, lo que sería equivalente, a 65°C durante 7,5 minutos.

 
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