19-05-2020 / 17:30 h EFE

La presa de Ilisu en el río Tigris, tercer mayor embalse de Turquía y proyecto polémico, tanto por haber sumergido la histórica ciudad de Hasankeyf, como por su capacidad de influir en el suministro hidráulico de Irak, ha iniciado hoy su actividad de producción eléctrica.

El proyecto, situado a unos 65 kilómetros de la frontera siria, empezó en 2006 pero se fue retrasando debido a protestas internacionales por sus consecuencias medioambientales y de destrucción de bienes culturales, algo que dificultaba la búsqueda de financiación.

También la guerrilla kurda de Turquía, el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), opuesto a las obras públicas y la presencia del Estado en las regiones de mayoría kurda, lanzó acciones de sabotaje y secuestro de obreros para oponerse al proyecto.

La construcción de la presa terminó en 2018 y en junio de aquel año empezó a llenarse, pero Ankara aplazó la captura del agua un año tras las protestas de Irak, donde la sequía se veía agravada al reducirse el volumen del río Tigris por efecto del embalse turco.

Finalmente, en verano de 2019, Ilisu empezó a llenarse y, en enero pasado, gran parte de Hasankeyf, un municipio situado unos 100 kilómetros río arriba de la presa, había desaparecido bajo el agua, tras salvarse y trasladarse a zonas más altas algunos de sus monumentos históricos más importantes.

El embalse, con un volumen total de unos 10.400 millones de metros cúbicos de agua, producirá a partir de ahora 1.100 megawatios de electricidad, según anunció el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, durante una ceremonia de inauguración por videoconferencia.

 
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