08-05-2020 / 16:51 h EFE

Los agentes de la Guardia Urbana de Barcelona y examantes Rosa Peral y Albert López, condenados a 25 y 20 años de cárcel, respectivamente, por asesinar al novio de ésta en mayo de 2017, el también policía Pedro Rodríguez, han pedido que se repita el juicio o bien que se anule la sentencia.

En sendos recursos de apelación, a los que ha tenido acceso Efe, los condenados solicitan a la sala civil y penal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que decrete la nulidad del juicio y devuelva la causa a la Audiencia de Barcelona para celebrar un nuevo proceso, o bien, que revoque la sentencia, dictada en base al veredicto del jurado popular que los consideró culpables de asesinato con alevosía.

En el caso de López, su defensa, que ejerce el abogado José Luis Bravo, propone además que de forma prioritaria que se absuelva a su cliente por el delito de asesinato y le condenen por encubrimiento.

En el escrito de Peral, a quien se le aplicó el agravante de parentesco, su letrada Olga Arderiu alega que se han vulnerado derechos fundamentales a lo largo del juicio, en los que se le ha negado la tutela judicial efectiva y un proceso con todas las garantías, así como el derecho de defensa y presunción de inocencia.

La condenada así lo considera después de que el magistrado presidente del Tribunal del Jurado permitiera que la madrastra de sus hijas reprodujera, a través de mímica, lo que la mayor supuestamente le explicó sobre la noche del crimen a pesar de que la menor se había acogido a su derecho a no declarar.

Según Peral, "no debería de haberse permitido el gesto, en tanto que el lenguaje corporal forma parte de la supuesta declaración de la menor" y pide la repetición del juicio sin que se autorice la declaración de dicha testigo de referencia.

En cambio, López esgrime que esta testifical le "perjudicó ostensiblemente" porque su declaración verbal hubiera podido demostrar que Peral y la víctima mantuvieron una "pelea conyugal", lo que "descartaba cualquier planificación", y que dicha riña se produjo cuando el condenado todavía no había llegado.

De hecho, esta testifical, una de las más esperadas, fue también la más insólita de entre las decenas de sesiones de las que constó el juicio, ya que la fórmula que propuso el magistrado permitió a A.G. relatar cómo la hija mayor de Peral supuestamente le dijo que había visto a la víctima drogada y a su madre con sangre la madrugada del asesinato.

Peral también considera que se han quebrantado sus garantías procesales generándole "indefensión" por haber negado la declaración de varios testigos propuestos, entre ellos su hermano, cuya versión acreditaría que su relación con Rodríguez "era excelente hasta el último día y no tormentosa, como indicó el jurado".

En la misma línea, denuncia que no hayan sido aceptadas pruebas destinadas a "demostrar el carácter violento de Albert López", como documentos de una agresión que el condenado cometió en el ejercicio de su cargo como Guardia Urbano y que ve "pertinentes, necesarias y útiles".

Tanto Peral como López alegan también la "falta de motivación del veredicto" ya que consideran que el jurado no argumentó sus tesis dada la falta de pruebas que demuestren la culpabilidad de uno u otro.

Y es que los restos del cadáver de la víctima fueron hallados en el maletero de su coche, totalmente calcinado y abandonado en una pista forestal del pantano de Foix, lo que ha impedido a los peritos acreditar la causa y la hora exacta de la muerte.

Por su parte, el recurso de López también denuncia vulneración de derechos, como la presunción de inocencia, la tutela judicial efectiva o un proceso con garantías y asegura que el jurado acogió "sin más y de forma acrítica los postulados del Ministerio Fiscal y acusación particular".

"El jurado ha obviado pruebas objetivas que revelaban de forma inequívoca la existencia de un enfrentamiento físico previo a la muerte surgido entre la acusada Rosa Peral y el finado (...) y en cambio otorgó relevancia a hechos no acreditados, a suposiciones, a sospechas, a especulaciones, con las que se construyó por las acusaciones una clara ficción ausente de apoyos fácticos reales que, como veremos, han desplazado a una verdad real, racional, lógica y compatible con todos los elementos objetivados", subraya.

La defensa de López apunta que su cliente ha sido culpado "por su actuación posterior a la muerte (de Rodríguez), en ningún caso porque se haya acreditado su participación en ella", llegándose incluso a "silenciar" indicios que así lo demuestran.

Peral y López, protagonistas del conocido como "crimen de la Urbana", fueron condenados a sendas penas de 25 y 20 años de prisión y al pago de 885.000 euros de indemnización, por haber matado a la pareja de ella en el marco de un triángulo amoroso, un asesinato que cometieron porque Rodríguez "obstaculizaba su relación y situación".

 
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