07-05-2020 / 23:50 h EFE

La Policía Nacional de Honduras reprimió este jueves en Tegucigalpa con gas lacrimógeno a un grupo de pobladores de un barrio en el extremo oriental de la capital, que se opusieron al entierro de una víctima de COVID-19 en un cementerio de esa localidad.

El enfrentamiento se inició cuando, según imágenes difundidas por la televisión local, elementos del Policía hondureña ingresaron al barrio La Era para sepultar a una persona que supuestamente falleció por coronavirus.

Durante el choque, en que sólo hubo empujones y ningún herido de gravedad, los habitantes del barrio La Era, entre quienes había mujeres y niños, advirtieron que no permitirán que ningún muerto por la enfermedad sea enterrado en el cementerio de ese sector.

Los manifestantes montaron varias barricadas con neumáticos a los que les prendieron fuego y piedras para impedir la circulación del vehículo fúnebre y de la Policía hondureña.

“No queremos que nos vengan a dejar personas fallecidas por COVID-19 en este cementerio”, gritaban los manifestantes, algunos de ellos sin mascarilla.

Ante la protesta, los familiares de la víctima desistieron del entierro en ese cementerio y la trasladaron a otro, siempre en Tegucigalpa.

Los pobladores denunciaron además que, al parecer, en el cementerio de La Era ya ha sido enterradas en "altas horas de la noche" personas que murieron por coronavirus, pero ahora estarán en alerta para impedirlo.

AGLOMERACIÓN PARA RECLAMAR GALLINA

Más de 2.000 personas de un barrio en el norte de Tegucigalpa, capital de Honduras, se aglomeraron hoy en plena cuarentena por la COVID-19, para reclamar una gallina donada al parecer por políticos de oposición.

Los ciudadanos, entre ellos ancianos y adultos acompañados de niños, se aglomeraron en el exterior de una cancha deportiva del barrio El Carrizal sin mantener la distancia recomendada para evitar el contagio y algunos no portaban mascarillas.

"Nuestras familias tienen hambre, necesitamos esa gallina" y "necesitamos ayuda", gritaron algunas personas mientras intentaban entrar en la cancha deportiva para recibir su gallina, según reportes de diferentes medios locales de prensa.

En el lugar se hicieron presentes miembros de la Policía Nacional y el Cuerpo de Bomberos de Honduras, pero la situación se volvió incontrolable por lo que permitieron que la gente entrara en la instalación deportiva y así evitar más aglomeración.

Honduras, que mantiene desde mediados de marzo un toque de queda, registró hasta ayer 1.461 contagios de COVID-19, con 99 muertos.

 
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