06-05-2020 / 13:20 h EFE

Con más de treinta años de trayectoria profesional en el mundo editorial y después de haber superado el coronavirus en sus propias carnes, el editor de Edhasa y presidente de CEDRO, Daniel Fernández, piensa que "el libro seguirá siendo una pieza fundamental" en esa nueva normalidad pos-COVID-19 que llega.

En una entrevista con EFE, Fernández no puede evitar calificar la situación como "un shock, por no decir que es una catástrofe" para el sector editorial y considera que "en el menos malo de los casos, supondrá una pérdida de varios meses de facturación, y eso va a ser muy difícil de soportar para muchas librerías, editoriales y profesionales del sector".

Consciente de que, "como en casi todo lo que suponga prever el futuro, es muy complicado hacerlo en estas circunstancias", el editor de Edhasa cree que "la necesidad tanto de evasión como de explicaciones y comprensión de lo sucedido irán a más, con lo que los libros deberían seguir siendo pieza fundamental de nuestra recuperación intelectual y hasta sentimental".

En estos momentos de impasse, Daniel Fernández no descarta nada, "ni una recuperación rápida de la lectura ni una disminución progresiva", pero augura que el mercado del libro, que ya ha pasado por baches importantes en momentos en que no había una crisis de esta magnitud, volverá a sufrir ahora si la gente reduce el gasto.

Como todas las editoriales, Edhasa tuvo que "congelar" sus novedades literarias y el decreto del estado de alerta sorprendió al sello con el lanzamiento de su tercer premio de narrativas históricas, que fue el último acto cultural celebrado en Barcelona el viernes 13 de marzo, una situación que con la distancia ve como "una paradoja notable: tener grandes esperanzas, a lo Dickens, para encontrarse que el mundo se paraba de repente".

De la experiencia general y de la particular, el presidente de CEDRO extrae "nuestra inmensa fragilidad", pero al mismo tiempo "nuestra no menos grande capacidad de resistencia", algo a lo que el mundo editorial, señala, está muy acostumbrado.

El obligado confinamiento y el distanciamiento social han sido el caldo de cultivo ideal para que, como subraya el editor barcelonés, nos hayamos acostumbrado a las pantallas en nuestras vidas: "Hace tiempo que el mismo libro, y ahora los autores y lectores, también pueblan esas pantallas".

Y agrega: "No creo que tenga que ser forzosamente negativo; de hecho, experiencias con autores de Edhasa en estas semanas nos han demostrado que hay un público dispuesto a conectarse y conectar con un autor y su obra a través de las nuevas tecnologías, y eso al final acaba en querer leer un libro".

En esa "nueva normalidad" que anuncian las autoridades, Fernández aventura que "probablemente se perderá una parte del contacto y relación personal, que siempre ha sido uno de los pilares de este negocio tan especial, pero creo que la esencia del papel del autor y del editor como mediador ante los lectores seguirán vigentes y no cambiarán demasiado".

Las dificultades que se vislumbran para poder planificar a medio y largo plazo en un sector que acostumbra a programar con tiempo no debe paralizar al sector, en su opinión, pues aunque "no hacer planes son los únicos planes que nunca fallan, desde luego hay que seguir dibujando escenarios posibles y ya se verá si se cumplen o no".

Fernández intuye que la pandemia traerá al mundo editorial otro gran efecto: "habrá probablemente mayores concentraciones en grandes grupos multimedia, se puede acelerar el proceso de subordinación del mundo editorial a grandes conglomerados con múltiples intereses, pues recordemos que detrás de cada película, serie y demás hay un acto de creación literaria, un guión o, directamente, un libro. Saldremos vivos, y tal vez con algunos anticuerpos".

En las últimas semanas, coincidiendo con el confinamiento, Fernández ha mantenido conversaciones continuas con representantes del Gremio de Editores de Cataluña, de la Federación de Gremios y de CEDRO.

Y todo ello pese a su "ingreso hospitalario", remarca el editor, que incluso tuvo ocasión de hablar con el ministro de Cultura, de quien el sector espera "apoyo y ayuda".

Para aportar su grano de arena a la grave situación del sector, CEDRO, la asociación que gestiona los derechos de autor relacionados con el libro, decidió el pasado 20 de abril adelantar el reparto de los derechos de este año para ayudar a escritores, traductores y editores de libros, periódicos, revistas y partituras ante la gran caída de la actividad editorial generada por la pandemia.

Manuscritos y libros y periódicos ocupan el tiempo de Daniel Fernández en su confinamiento, en el que "nunca había atendido tanto a mi teléfono móvil, entre la preocupación y la ocupación".

 
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