05-05-2020 / 16:41 h EFE

Casi tres meses después de las elecciones generales, las dos grandes formaciones políticas irlandesas están más cerca de formar un Ejecutivo de coalición, en el que entraría el Partido Verde si se introducen ambiciosas medidas medioambientales.

Sus respectivos líderes acordaron hoy lanzar una ronda de "conversaciones formales" este jueves para negociar durante las "próximas semanas" un programa de gobierno.

El Fine Gael (FG) del primer ministro en funciones, el democristiano Leo Varadkar, y el centrista Fianna Fáil (FF) de Micheál Martin, ganador de los comicios celebrados el 8 de febrero, ya acercaron posiciones el pasado mes, pero necesitan el apoyo del ecologista Eamon Ryan para alcanzar la mayoría parlamentaria.

En declaraciones hoy a la emisora pública RTE, el dirigente verde dijo confiar en que su posibles socios aceptarán una de sus demandas clave, como es la reducción de un 7 % anual de las emisiones de gases de efecto invernadero durante la próxima legislatura.

Los 12 diputados que logró la formación ecologista en las urnas han dejado claro que ésta es una de las "líneas rojas" para aceptar la oferta de democristianos y centristas, rivales desde la Guerra Civil Irlandesa (1922-1923).

"Han trabajado mucho y nos han contestado que sí, que están comprometidos a cumplir con un conjunto de objetivos", destacó Ryan.

El FF obtuvo 38 de los 160 escaños en juego en aquellas elecciones, por 35 del Fine Gael y 37 del izquierdista Sinn Féin, el antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), unos resultados que dejaron a todos muy lejos de la mayoría absoluta.

Aunque logró un asiento menos que el FF, el Sinn Féin de Mary Lou McDonald fue el partido más votado y, en consecuencia, tomó la iniciativa para formar un Gobierno progresista con otras fuerzas minoritarias y diputados independiente afines, pero no ha recabado suficientes apoyos hasta la fecha.

En este contexto y en respuesta a la urgencia que ha inyectado la crisis del coronavirus, Varadkar y Martin han acercado posiciones para cerrar un gran acuerdo entre sus partidos, que se han repartido el poder en este país durante casi un siglo, desde su creación en 1922.

Los dos líderes han recalcado que no contemplan formar Gobierno con el Sinn Féin por su pasado violento y sus políticas económicas, que tachan de populistas y radicales.

Los expertos opinan que existe ahora un clima favorable hacia el establecimiento de un Ejecutivo entre las formaciones hegemónicas irlandesas, a pesar de que gran parte del electorado dejó claro en las urnas que quería un cambio.

Varadkar acudió a esos comicios avalado por una economía en constante crecimiento y casi pleno empleo, pero le penalizó el descontento por la crisis de vivienda que atraviesa el país y el deterioro de algunos servicios públicos, como la sanidad.

Además, los centristas permitieron al FG gobernar en minoría durante la pasada legislatura con un acuerdo con el que apoyaron los presupuestos generales y se abstuvieron en votaciones parlamentarias clave, como mociones de censura.

Ese acomodo también les pasó factura, pues la ciudadanía consideró que existe "compadreo" entre los hasta ahora grandes partidos irlandeses para seguir repartiéndose el poder.

 
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