01-05-2020 / 13:21 h EFE

Técnicos de la Consejería para la Transición Ecológica y Sostenibilidad de la Junta de Extremadura han confirmado la existencia de dos nuevas pequeñas poblaciones de desmán ibérico, una especie en peligro de extinción, en la comarca cacereña del Valle del Ambroz.

En concreto, la presencia de esta especie se sitúa en el río Balozano, en el municipio de La Garganta, y en la Garganta Ancha, en Casas del Monte, según ha informado el Ejecutivo extremeño en una nota.

Nueve de las doce muestras fecales enviadas por los técnicos de la consejería al laboratorio de la Facultad de Veterinaria para su análisis molecular, han dado resultado positivo esta semana, "confirmando científicamente la presencia del desmán ibérico en lugares donde hasta la fecha no se había podido verificar".

Ambas zonas están consideradas como Áreas Favorables en el Plan de Recuperación del Desmán Ibérico en Extremadura, al presentar un hábitat fluvial adecuado para su presencia.

Gracias a un muestreo intensivo y al análisis genético de las heces, realizado en la Facultad de Veterinaria de la UEX, se ha podido demostrar la existencia de una pequeña población, muy exigua y de carácter crítico, que se creía extinguida desde los años 80.

El equipo Galemys de la Consejería para la Transición Ecológica y Sostenibilidad ha puesto a punto esta técnica no invasiva para poder determinar la presencia de esta especie, único representante de su género a nivel mundial, y del que no se tenía constancia de su presencia en estas áreas debido al grave declive poblacional que sufre.

La especie (Galemys pyrenaicus) figura en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo de Especies Amenazadas en Peligro de Extinción desde el año 2001.

Hoy su ámbito de distribución geográfica se restringe, además de Extremadura, a la parte francesa y andorrana de los pirineos y al norte de la península, en el Cantábrico y la costa gallega.

En Extremadura solo se conocen pequeñas poblaciones, siete parejas, al noreste de Cáceres, en algunos tramos de las cuencas del Tajo, Jerte y el río Ambroz, donde se han localizado estas dos nuevas poblaciones.

El desmán ibérico, una especie emparejada con los topos, vive ligado a ecosistemas fluviales, en cauces de ríos y riberas de aguas poco profundas, torrenciales y limpias donde abundan los macroinvertebrados, insectos son muy sensibles a la contaminación, por lo que son utilizados para calcular los índices biológicos de calidad de las aguas.

Por ello, la conservación de este mamífero endémico de la península "se considera pieza clave para nuestra biodiversidad y el mejor bioindicador del buen estado de salud de los ríos", ya que los hábitats que ocupa han de disponer de agua de muy buena calidad, limpia, fría, sin contaminar y muy oxigenada, ha destacado la Junta.

La presión de las actividades humanas y el cambio climático suponen los mayores riesgos para esta especie.

Por ello, desde 2018 la Junta de Extremadura, a través de la consejería, desarrolla un Plan de Recuperación del Desmán Ibérico para la conservación de la especie y de su hábitat.

Este plan se actualizará para incluir estas dos nuevas zonas como Áreas Críticas, aquellos fragmentos de la red hidrográfica donde se conoce la presencia actual de la especie por registros validados genéticamente.

La mayoría de estos tramos están incluidos en las Zonas de Especial Conservación Sierra de Gredos y Valle del Jerte, Río Tiétar y Ríos Alagón y Jerte y por tanto amparados por las directrices de los Planes de Gestión de dichos espacios protegidos.

 
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