23-04-2020 / 14:11 h EFE

Los ancianos que residen en geriátricos asturianos que se encuentren en fase terminal podrán tener el acompañamiento de un familiar siguiendo una serie de instrucciones de protección y durante un tiempo máximo de cuatro horas, según un protocolo aprobado por el Gobierno del Principado.

Según ha anunciado la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Melania Álvarez, el protocolo se aplicará desde este jueves y busca "garantizar el establecimiento de un proceso de muerte digna y procurar situaciones de duelo menos traumáticas", establece que la familia será informada cuando la persona enferma entre en una situación crítica para que un familiar pueda despedirse en la residencia

Será el responsable médico el que tendrá que indicar que el residente se encuentra en la fase terminal de su vida y que se puede proceder al acompañamiento por parte de una persona allegada.

Una vez realizada esta visita, la familia no podrá realizar más, aunque será informada frecuentemente de la evolución y el estado del residente y se le notificará el fallecimiento cuando se produzca.

El familiar que acuda a la despedida será valorado para descartar que pueda ser un caso positivo, posible o probable de coronavirus y deberá firmar una declaración jurada en la que se asegure que no forma parte de ninguno de los grupos de riesgo de personas con enfermedades concomitantes subyacentes en los que pueda aumentar el riesgo de enfermedad.

En el momento de la despedida, el residente deberá estar aislado en una habitación silenciosa y lo más alejada posible del resto y el familiar que acuda al centro, al que accederá a través de un circuito seguro, tendrá que confinarse en ella durante toda la visita y estar protegido con los equipos que se le suministrará en el centro.

El protocolo precisa que en ausencia de un interlocutor familiar designado por el propio residente con anterioridad, será la dirección del centro o la unidad de trabajo social la que lo elegirá en función de la relación o cercanía con el anciano.

Las residencias también facilitarán que se puedan realizar llamadas o videollamadas con el resto de personas significativas para el enfermo, una medida que también se fomentará con el resto de usuarios confinados en residencias y no sólo con las que se encuentren en el final de su vida.

El protocolo también establece que "se explorarán las necesidades espirituales" del enfermo para intentar cubrirlas mediante el uso de nuevas tecnologías, por ejemplo con el teléfono móvil, y que se tendrán en cuenta aspectos culturales y antropológicos en relación a la muerte para atender "la diversidad de los seres humanos".

Si la familia no ha podido realizar una despedida en vida, se valorará una despedida posterior y será el equipo del centro el que informará de los trámites necesarios para el sepelio.

En la red de geriátricos asturianos, integrada por 34 residencias públicas y 192 privadas -49 de ellas se han visto afectadas por la pandemia- y que acogen a unos 12.500 usuarios, han fallecido ya 127 ancianos, de los que en torno al 80 por ciento han muerto en hospitales, tras haberse detectado 590 casos positivos.

 
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