21-04-2020 / 17:22 h EFE

Investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA)y del Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz (INIBICA) han iniciado un estudio para diseñar un test rápido de COVID-19 con nanosensores que se podría acoplar a teléfonos móviles.

En un comunicado, la Universidad de Cádiz ha explicado que esta investigación está coordinada por el catedrático de Inmunología Francisco García Cózar, del departamento de Biomedicina, Biotecnología y Salud Pública de la UCA.

Se trata de un estudio que pretende conseguir una prueba que permita detectar el virus pero también los anticuerpos que las defensas producen para actuar contra él e identificar moléculas terapéuticas que bloquean la unión del virus con su receptor.

Este proyecto se podrá llevar a cabo gracias a una financiación de 100.000 euros del Instituto de Salud Carlos III, concedida a la Fundación para la Gestión de la Investigación Biomédica de Cádiz, donde se integra el INIBICA.

La Universidad gaditana ha explicado que cuando un virus infecta una célula es porque tiene una proteína en su superficie que actúa como llave para, a través de receptores de la célula (la cerradura), entrar en ella y multiplicarse dentro.

El SARS-Cov-2 o COVID-19 utiliza la misma cerradura que el SARS-Cov, un virus que provocó el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SRAS, de las siglas en inglés: Severe Acute Respiratory Syndrome) en China en el año 2003, con la importante diferencia de que el nuevo coronavirus se une a su receptor con 20 veces más fuerza, razón que explica en parte su mayor nivel de contagio.

El test propuesto por este grupo de científicos pretende ser muy rápido, no obstante, y para que esta rapidez sea aún mayor, están trabajando de forma paralela en un modelo que está basado en nanosensores y que pueda ser utilizado por cualquier persona desde casa, según explica el también investigador de la UCA y miembro del equipo de científicos que trabaja en este proyecto, Daniel Ortega.

Esta prueba seguirá el mismo principio que el primero, pero la diferencia radicará en el uso de un nanosensor que podrá acoplarse a cualquier teléfono móvil para la lectura del resultado y el correspondiente envío de los datos a las autoridades sanitarias pertinentes.

Esto permitirá, ante una futura epidemia, disminuir la presión sobre los servicios hospitalarios y tener una información a tiempo real del número de infectados reales.

En este caso, el nanosensor es fruto de la colaboración con el grupo del investigador Daniel Ortega, incorporado recientemente a la Universidad de Cádiz y que desarrolla su labor en el departamento de Física de la Materia Condensada.

 
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