15-04-2020 / 23:40 h EFE

Las autoridades canadienses están intentando contener la propagación de la COVID-19 entre la población más vulnerable del país, cuando el número de muertos causados por la enfermedad en el país se sitúa en 1.000, de los que cerca de la mitad son personas en residencias de ancianos y comunidades de jubilados.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, reconoció este miércoles durante su rueda de prensa diaria que la situación en las residencias de ancianos es preocupante, por lo que mañana tratará con los Gobiernos provinciales medidas para contener la epidemia en estas instalaciones.

"No puedo ni imaginar lo que muchos canadienses están sufriendo ahora mismo con seres queridos que están sufriendo, gente que ni siquiera pueden visitar en estos momentos, ancianos preocupados con caer enfermos sin ser capaces de ver sus hijos o nietos", declaró Trudeau.

"Como país, nos tenemos que concentrar en esto -añadió-. Por eso, hablaré mañana por la noche con los primeros ministros provinciales sobre cómo el Gobierno federal puede ayudarles con las residencias de ancianos".

Canadá superó este miércoles la barrera de los 1.000 muertos por COVID-19, y 28.209 casos de la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

La preocupación de las autoridades canadienses se centra en las residencias de ancianos y comunidades de jubilados especialmente de las provincias de Quebec y Ontario por el elevado número de afectados y muertes entre sus residentes.

Trudeau confirmó que la provincia de Quebec, la más castigada por COVID-19 con 14.860 casos y 487 decesos, ha solicitado la intervención de unidades especiales del Ejército canadiense en el norte del territorio.

El primer ministro agregó que las provincias que lo pidan recibirán la misma ayuda militar para contener la epidemia en sus residencias de la tercera edad.

Ontario, donde hay 8.477 casos de COVID-19 y 385 muertes, también se enfrenta a 98 brotes epidémicos en residencias, que están causando decenas de muertos.

En Toronto, la mayor ciudad de Canadá y capital de Ontario, 68 de los 115 muertos registrados por COVID-19 son personas que vivían en ese tipo de centros.

La situación ha obligado a las autoridades de Ontario a presentar hoy un plan para contener la propagación de COVID-19 en las residencias que incluye una "agresiva campaña" para practicar pruebas del coronavirus a personal y residentes.

"Haremos todo lo necesario para proteger a aquellos que no se pueden proteger", dijo este miércoles el primer ministro de Ontario, Doug Ford.

Aun así, Ford fue incapaz de contestar la pregunta de un periodista de por qué el año pasado su Gobierno prácticamente eliminó las inspecciones en las residencias de ancianos que detectaban negligencias y problemas sanitarios.

 
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