08-04-2020 / 20:30 h EFE

Día de descanso para mí en el Arca de Noé, que he aprovechado para recuperar el contacto con algunos de los pacientes que normalmente atiendo en mi centro de salud, principalmente con varios que me tienen preocupado porque los dejé con coronavirus o bastante mal a causa de sus patologías.

Además de saber cómo han evolucionado desde que dejé de atenderlos y me vine a Ifema, también he estado poniéndome al día con mis compañeros de Atención Primaria, entre los que ha avanzado el contagio de la COVID-19, cuyo virus a su vez han pasado a su familias y han generado situaciones muy dramáticas.

Dramáticas en lo personal, pero que también afectan a la atención a los pacientes, porque entre los médicos que han requerido para este hospital de campaña y los que han caído enfermos cada vez hay menos sanitarios para atender pacientes.

Hemos estado comentado que no entendemos la medida que parece que quiere imponer Sanidad para que los sanitarios que no se hayan sometido a la prueba, pero que presenten síntomas desde hace siete días y no tengan fiebre, se puedan reincorporar al trabajo.

Supongo que se van quedando sin profesionales sanitarios y sienten horror a no poder hacer frente a la tarea asistencial, pero ¡qué le vamos a hacer si somos humanos! La medida no es comprensible, después de haber estado currando sin los medios adecuados: por eso se ha infectado tanta gente.

Estoy convencido de que, cuando pase todo esto, va a haber un antes y un después en la sanidad pública. Espero que la gente se dé cuenta de que hay que reforzarla. Además, no me veo con los mismo gestores. Habrá que tener en cuenta la incompetencia de mucha gente que ha manejado muy mal la situación; algo que en Atención Primaria de Madrid hemos sufrido mucho.

Lo que sigue siendo esperanzador en estos tiempos es que parece que se confirma que hay menos gente yendo a los hospitales y que se contienen las infecciones, lo que se ve cada día en Ifema, donde va bajando la presión.

Esto nos ha hecho pensar estos días sobre qué van a hacer con este hospital de campaña a medida que los hospitales madrileños vayan normalizando los espacios.

No sabemos si eso va a significar que va a cambiar el tipo de paciente que nos van a mandar a Ifema. Lo que está claro es que no estamos para enfermos muy complicados de coronavirus. En un hospital hay interconsultas, lo que te permite llamar a un cardiólogo, a un nefrólogo si la situación se complica, pero aquí solo podemos atender un nivel bajo de complejidad. Veremos cómo evoluciona la situación y cómo se adapta este recinto a las nuevas circunstancias.

Donde sí me han dicho que va a haber cambios es en los restaurantes del recinto que están abiertos para el personal que atiende el hospital de campaña. Parece que van a poner una persona para que llame la atención a los que siguen comiendo de cuatro en cuatro y charlando alegremente sin atender a las medidas de separación para evitar los contagios.

Son situaciones que se repiten a diario y que hemos denunciado a los responsables del recinto, porque los médicos ya estábamos cansados de ir llamando la atención personalmente sin conseguir nada.

Es impresionante que las normas para todo el país de distancias mínimas entre personas para prevenir el contagio no se estén cumpliendo entre el personal que atiende un sitio tan crítico como este.

 
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