08-04-2020 / 12:10 h EFE

Por cada mes que la actividad esté parada la Federación Catalana de Tenis dejará de ingresar entre 50.000 y 60.000 euros de media, explican a EFE fuentes de la (FCT), que ya se ha visto obligada a hacer un ERTE a causa de la emergencia sanitaria.

De momento, el volumen de campeonatos suspendidos no está siendo desmesurado. El gran problema será si en julio y agosto, los dos meses que se acumulan más torneos, aún no se puede competir.

Cada año en Cataluña se disputan unos 700 torneos federados de tenis. La gran mayoría los organizan los clubes y el resto, la Federación. En el primer caso, esta ingresa por canon de competición. Es decir, por cada jugador inscrito en el torneo el club de turno paga un tanto por ciento por el hecho de estar federado y formar parte de un ránking.

Ahora mismo, la FCT desconoce cuál será la cifra final aproximada de torneos anulados por culpa de la pandemia del coronavirus porque no le ha llegado ninguna información sobre cuándo podrá regresar la competición. Tanto podría ser en julio, como en agosto como en septiembre. O más allá en el tiempo.

Desde el 14 de marzo, cuando se paró toda la actividad por el decreto del estado de alarma, la federación catalana ha ido recibiendo las preocupaciones y las dudas de los clubes. Muchos de ellos han tenido que abrir expedientes de regulación temporal de empleo y la federación, mediante el servicio de clubes, ha asesorado en ciertos aspectos a los que se lo han pedido.

Las dos dudas principales de los clubes son cuándo regresará la competición y cuándo podrán volver a llevar a cabo la actividad normal. Pero la Catalana no les puede dar todavía estas respuestas, porque nadie en el mundo del tenis se atreve a poner fechas. Esto complica mucho la planificación. No se pueden hacer propuestas de calendario.

Uno de los clubes de tenis que está sufriendo las consecuencias de la pandemia del COVID-19 es el Nou Tennis Belulla, situado en la localidad de Canovelles. En el momento que se vieron obligados a cerrar el 14 de marzo ya tramitaron el ERTE.

Este engloba tanto a los entrenadores de tenis y de pádel como al personal de mantenimiento y del restaurante, y a los monitores de las actividades dirigidas que ofrece.

"Tenemos diferentes tipos de clientes: personas que son socias y pagan por tener acceso a todas las instalaciones, alumnos de las escuelas que vienen a hacer clases y usuarios que acuden puntualmente para hacer uso de alguna pista en forma de alquiler por horas. Nosotros a las escuelas no les hemos cobrado nada, pero a los socios sí les hemos cobrado la cuota mensual", explica Marc Roca, director deportivo del club catalán.

"La gran mayoría de socios lo han entendido y nos apoyan, porque entienden la situación. Somos un club deportivo social en el que los socios se sienten bastante integrados dentro de la familia que hemos creado. Hay que seguir haciendo tareas de mantenimiento en las instalaciones y pagando nóminas e impuestos", argumenta.

Como el resto de clubes de tenis, el Nou Tennis Belulla se encuentra ante la incertidumbre de cuándo podrá volver a abrir, pero ya da prácticamente como un hecho que no podrá ser en condiciones normales hasta dentro de bastante tiempo. Por este club catalán pueden llegar a pasar en un día alrededor de 1.000 personas.

"La suerte que tienen deportes como el tenis y el pádel es que se pueden jugar al aire libre y las distancias entre los jugadores son grandes", dice Roca con un matiz de esperanza.

 
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