27-03-2020 / 23:10 h EFE

El presidente estadounidense, Donald Trump, estampó este viernes su firma en el mayor paquete de estímulo económico de la historia del país, por valor de más de 2 billones de dólares, para contener el impacto económico de la pandemia del coronavirus, que se aproxima ya a los 100.000 casos en Estados Unidos, con Nueva York como epicentro.

"Quiero agradecer a los demócratas y a los republicanos por trabajar conjuntamente y poner a Estados Unidos en primer lugar", dijo Trump en la ceremonia oficial de ratificación de esa legislación.

"Fuimos golpeados por el enemigo invisible y nos ha golpeado con dureza", agregó el mandatario, quien mostró su optimismo acerca de un "tremendo rebote" económico una vez que la pandemia se haya contenido.

UN PLAN QUE SUPONE EL 10 % DEL PIB DE EEUU

El plan de estímulo, que representa alrededor de un 10 % del Producto Interior Bruto estadounidense, fue respaldado este viernes en la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, después de la aprobación el jueves en el Senado, controlado por los republicanos.

El paquete de estímulo fiscal es el triple del puesto en práctica en 2009 tras el estallido de la crisis financiera, que ascendió a 700.000 millones de dólares, e incluye una partida de cerca de 250.000 millones, que se reservará para efectuar pagos directos de 1.200 dólares a individuos y familias con una renta menor de 75.000 dólares al año, más 500 dólares por cada menor de 17 años.

Asimismo, se disponen 350.000 millones en préstamos para pequeñas empresas y otros 250.000 millones para ampliar los beneficios por seguro de desempleo.

También otorga 150.000 millones de dólares para el apoyo a las autoridades locales y estatales, y otros 130.000 millones para reforzar el sistema sanitario, que en algunos lugares, como el estado de Nueva York, comienza a estar saturado.

CERCA DE 100.000 CASOS EN EEUU, CON NUEVA YORK A LA CABEZA

Mientras, el virus avanza inexorable en Estados Unidos, donde el número de casos se aproxima ya a los 100.000, al haberse registrado 97.226 contagios y 1.478 muertes, con el estado de Nueva York a la cabeza, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.

Desde el centro de convenciones Javits Center de Manhattan, reconvertido en hospital de campaña, y rodeado de efectivos de la Guardia Nacional y cajas con materiales de primera necesidad, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, subrayó que el coronavirus "se está extendiendo por todo el estado, igual que por todo Estados Unidos".

Cuomo destacó que en un día se han identificado 7.377 positivos más, hasta 44.635, mientras que han fallecido otras 135 personas, con lo que ya son 519 los muertos.

El estado, que ha tomado drásticas medidas de control y aumentado su capacidad de testeo a unas 16.000 pruebas diarias, cuenta aproximadamente con la mitad de los contagiados de coronavirus que se han identificado en el país y tiene seis veces más que el segundo estado más afectado, Nueva Jersey (6.876), seguido por California (4.060).

"PATEAR EL TRASERO DEL PATÓGENO"

De los casi 45.000 casos de coronavirus detectados en Nueva York, 6.481 personas están hospitalizadas y 1.583, en unidades de cuidados intensivos (UCI) con respirador, mientras que se han recuperado unas 2.045.

Ante esta situación, Cuomo instó a la población a "patear el trasero" del patógeno, "marcar la diferencia y salvar vidas".

Pese a que se ha ralentizado el ritmo al que se duplican las hospitalizaciones, ahora cada cuatro días, el "pico" se alcanzará en unos 21 días en Nueva York, por lo que las autoridades están "haciendo lo imposible" para ampliar su capacidad hospitalaria de 53.000 camas actuales a 140.000 y "reuniendo equipamiento de todas partes", incluyendo los vitales respiradores, de los que tiene 4.400 y necesita 30.000.

"La montaña que tenemos que escalar es monumental", reconoció el gobernador, que ha estado buscando espacios "de manera creativa y agresiva" para que el estado esté "listo en caso de que se desborden" los hospitales y, según reveló, puede conseguir unas 123.000 camas "sumando capacidades".

UNA LEY DE 1950 PARA FORZAR A EMPRESAS A FABRICAR RESPIRADORES

Ante la escasez de respiradores, Trump ha pasado en las últimas horas de burlarse de las peticiones de Cuomo a activar la ley de Producción de Defensa para obligar a empresas, como General Motors (GM), a producir los equipos necesarios.

Trump invocó esa normativa para forzar a GM a producir respiradores horas después de que atacase en Twitter al fabricante de automóviles y su presidenta, Mary Barra, y tras negar que el país necesitase producir decenas de miles de unidades de este equipo médico.

El periódico The New York Times informó de que GM estaba negociando con el Gobierno federal la financiación de la reconversión de una planta de montaje de automóviles en Indiana para producir respiradores junto a la firma Ventec Life Systems, a cambio de 1.000 millones de dólares.

"Nuestras negociaciones con GM sobre su capacidad para proporcionar respiradores han sido productivas, pero nuestra lucha contra el virus es demasiado urgente para permitir que continúe el toma y daca del proceso normal de contratación. GM estaba desperdiciando tiempo", dijo Trump en un comunicado.

Antes de invocar la ley, GM y Ventec habían anunciado que destinarían 1.000 trabajadores a la fabricación de respiradores en la planta de Indiana.

 
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