10-03-2020 / 13:40 h EFE

El Producto Interior Bruto (PIB) extremeño crecerá un 1,6 % tanto en 2020 como en 2021, este último por debajo de la media española, si bien el escenario económico para este año "se verá condicionado por la intensidad, duración y alcance de los efectos del coronavirus" en la economía mundial.

La previsión de dicho crecimiento y la posible influencia que sobre la misma puede generar el coronavirus está reflejada en el último informe de BBVA Research "Situación Extremadura", que este martes ha sido presentado en Mérida por su economista jefe para España, Miguel Cardoso.

Ante el marco de la cuál puede ser la dimensión temporal del coronavirus, la coordinación europea debe ser "clave" a la hora de adoptar medidas e iniciativas -también temporales- que amortigüen los posibles efectos sobre la economía y los procesos productivos.

A juicio de Cardoso, entre las iniciativas a adoptar podría ser la flexibilización de las reglas de déficit, un uso más eficiente de los recursos públicos, medidas de apoyo específico a aquellos sectores que pueden verse más afectados e iniciativas que palien la situación de las empresas con mayor grado de repercusión.

"La expansión del coronavirus ha golpeado a la economía global justo cuando se allanaba el camino hacia un entorno más favorable", recoge el informe.

Atendiendo a las previsiones, con el margen de cambios que puede arrojar el coronavirus, el PIB extremeño aumentará un 1,6 % tanto en 2020, como en 2021, prácticamente alcanzando a final del período un nivel absoluto y per cápita del PIB 9 y 13 puntos porcentuales (p.p) mayor, respectivamente, al previo a la crisis.

En términos de empleo, se espera que se puedan crear unos 7.000 puestos de trabajo en estos dos años, y que la tasa de paro se reduzca en 1,8 p.p. hasta el 19,8% en 2021.

El PIB de Extremadura pudo haber avanzado un 1,8 % en 2019, según las estimaciones de BBVA Research. Con ello, según se añade, "habrían enlazado seis años consecutivos de crecimiento con un promedio del 2,1 % anual".

Asimismo, el PIB per cápita regional podría haber crecido a un ritmo del 2,6% anual en el periodo, 0,1 p.p. por encima de la media nacional.

Según BBVA Research, la economía extremeña presenta una ralentización en el último bienio. Así, de acuerdo a su estimación, la información disponible apunta a que la actividad económica se desaceleró en la segunda mitad de 2019 respecto a lo observado en el primer semestre.

Este menor dinamismo se observa también en la evolución de la afiliación a la Seguridad Social, derivada de la caída del empleo agrario y el menor impulso del sector público, y pese a que la creación de ocupación en la construcción se aceleró.

El debilitamiento de la actividad se explica por el menor avance del gasto de los hogares y el debilitamiento de la demanda externa. En particular, se observa un menor vigor en el consumo de las familias, especialmente en la primera mitad del año y que parece afectar especialmente a las compras de bienes duraderos.

Por otro lado, el aumento del turismo y las exportaciones de bienes fue menor que el año pasado, influenciado por la mayor incertidumbre sobre el crecimiento a nivel mundial y las tensiones arancelarias. En todo caso, las ventas al exterior continúan aportando positivamente a la actividad.

A este respecto, Cardoso ha expuesto que sectores como el ocio, el turismo y la restauración "van a sentir más" los efectos económicos del coronavirus. "A corto plazo, la caída de la actividad será importante y su recuperación será más lenta", ha apuntado.

Recoge el informe, que "recuperar tasas de crecimiento similares" en Extremadura a las observadas en años anteriores requerirá "un clima favorable para la inversión, un mayor rigor fiscal y reformas que permitan afrontar con éxito los desafíos de la revolución tecnológica y la transición energética".

Además, se recoge que "los datos de ejecución presupuestaria hasta noviembre de 2019 anticipan un notable deterioro de las cuentas de la Junta de Extremadura respecto a lo observado un año antes ".

Este deterioro "se ha debido en gran medida al estancamiento de los ingresos autonómicos, afectados fundamentalmente por los menores ingresos procedentes del sistema de financiación y por la caída en las transferencias procedentes de la UE por fondos estructurales".

"Se estima que las medidas de ajuste aprobadas no compensarán la desviación esperada para 2019, por lo que la consecución del objetivo de estabilidad de 2020 (tanto el equilibrio vigente, como el -0,2% del PIB regional propuesto por el Gobierno) resulta improbable", se añade.

 
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