09-03-2020 / 17:31 h EFE

Un estudio de la Universidad de Granada, en el que participa la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), sobre cómo cambia el cerebro cuando recibe formación musical ha revelado que los músicos, ante tareas de creatividad, activan zonas cerebrales diferentes respecto a otras personas sin formación en este campo.

Investigadores de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Centro de Investigación Mente y Cerebro (CIMCYC) de la universidad granadina, junto a participantes del Centro de Tecnología Biomédica de la UPM, han realizado este estudio para medir los beneficios de la música y comprobar si mejora el aprendizaje, la atención, la memoria o la coordinación.

"Nuestra intención era comprender qué pasaba en el cerebro de los músicos cuando improvisan una pieza musical, por qué ellos pueden realizar con naturalidad esa tarea creativa que supone todo un desafío para el resto de las personas", ha explicado el investigador de la UPM, Juan Verdejo.

Para comprobarlo, los investigadores diseñaron un experimento en el que se pedía a personas con formación musical y sin ella que llevasen a cabo tareas de improvisación musical al tiempo que se utilizaba la resonancia magnética funcional para observar cuáles eran las regiones cerebrales que se activaban en cada una de ellas.

"El trabajo ha demostrado que los músicos, cuando realizan tareas de creatividad musical, muestran activaciones cerebrales diferentes que personas sin conocimientos musicales", ha apuntado Verdejo.

El trabajo, que forma parte de la tesis doctoral de Marcela Pereira Barbosa, de la Universidad de Granada, señala, además, que las áreas cerebrales relacionadas con la improvisación musical son diferentes según la experiencia musical.

"En el caso de los músicos, se ha encontrado una correlación entre el tiempo de improvisación y la activación del área suplementaria motora", ha explicado la autora de la tesis, que ha apuntado que en los no músicos el tiempo de improvisación se asoció con la activación de la ínsula.

Estos resultados también demuestran que el tiempo que se dedica a la improvisación musical influye en la activación de diferentes áreas cerebrales, relacionadas también con regiones motoras y el control cognitivo, mientras que en los participantes sin experiencia musical se relaciona con la región implicada en la integración multisensorial de la información y procesamiento emocional.

Entre las conclusiones de este trabajo, que publica la revista Scientific Reports, los autores han destacado que sirve para demostrar que estudiar música reporta beneficios y que estos son el resultado de los cambios cerebrales que produce su práctica.

 
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