11-02-2020 / 21:30 h EFE

El primer ministro argelino, Abdelaziz Djerad, presentó hoy ante el Parlamento el plan de acción del Gobierno para sanear la "herencia desastrosa" de las dos décadas del dimisionario presidente, Abdelaziz Bouteflika, y paliar la "frágil" situación financiera que padece el país.

"Argelia ha experimentado durante los últimos años una gestión catastrófica del Estado, con prácticas autoritarias que han conducido al saqueo y al derroche de la riqueza del país y a la destrucción sistemática de sus instituciones y de su economía", criticó Djerad en la presentación de su propuesta, que deberá ser debatida y aprobada por la Cámara el próximo jueves.

Un proyecto que, aseguró, incluirá todos los aspectos políticos, económicos y sociales con el objetivo de "recuperar" la confianza de la ciudadanía en el Gobierno y sus instituciones.

El Ejecutivo calificó la situación financiera de "frágil", debido a su gran dependencia de las exportaciones de hidrocarburos que, recordó, ha situado el déficit de la balanza comercial en 10.000 millones de dólares y ha provocado el descenso de las reservas de divisas en más de 17.000 millones de dólares.

A esto se suma, apuntó, la deuda pública que alcanzó en 2019 el 45% del PIB frente al 26% en 2017.

El responsable criticó la Ley de Finanzas, aprobada el pasado mes de noviembre por su predecesor, Noureddine Bedoui -que ocupó el cargo durante nueve meses- y propuso la elaboración de un nuevo proyecto de ley para corregir las medidas fiscales "injustas".

En un guiño al "Hirak", movimiento de protestas populares que nació en febrero de 2019 contra el quinto mandato de Bouteflika, el jefe del Gobierno defendió los motivos que han llevado a los argelinos a salir a las calles cada martes y viernes desde hace un año y prometió satisfacer sus reivindicaciones.

"El pueblo argelino reivindica un cambio global del sistema, que ya ha sucedido, aspira a la aparición de prácticas políticas sanas, a una verdadera democracia así como a una gobernanza económica moderna y transparente capaz de proteger el país de la corrupción, el nepotismo y la desinformación", declaró el jefe del Gobierno.

Las protestas populares, que cumplirán pronto su primer año, se iniciaron el 22 de febrero pasado en contra de la decisión del círculo cercano a Bouteflika de que este aspirara a un quinto mandato consecutivo, pese a sus graves problemas de salud, y siguieron tras su caída con llamamientos a la salida del jefe el Ejército Ahmed Gaïd Salah, quien se convirtió en el hombre fuerte del país después de forzar la renuncia del longevo mandatario.

Gaïd Salah, quien falleció el pasado 23 de diciembre de un problema cardíaco, impulsó una campaña de "manos limpias" que condujo a la cárcel a decenas de políticos, militares de alto rango, periodistas y empresarios considerados próximos al entorno de Bouteflika.

El 12 de diciembre fue elegido presidente Abdelmejid Tebboun, miembro del aparato que domina en Argelia desde la independencia. Tebboun ha prometido cambios en la Constitución, pero esto no ha servido para apaciguar las protestas.

 
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