30-01-2020 / 15:40 h EFE

El hombre acusado de abusar sexualmente de forma continuada de su hija de 4 años en Palma ha mantenido su inocencia en el turno de última palabra en el juicio celebrado en la Audiencia pese a la versión de la perito que examinó a la niña, que considera veraz el relato de la menor.

El acusado, exmilitar, ha asegurado por videoconferencia que la denuncia sobre estos abusos sexuales es falsa porque "nunca" le tocó la zona genital ni le introdujo los dedos a su hija durante las visitas parentales, tal como denunció su expareja en enero de 2016.

Ha defendido que las denuncias por parte de la madre de sus dos primeros hijos por presuntos abusos sexuales a su primogénita se presentaron cuando él anunció que esperaba una hija con su actual pareja y que lo hizo por su enemistad con ella.

Además, ha alegado que el vídeo presentado por su expareja en el que la hija asegura haber sido tocada por su progenitor no se corresponde con uno de los fines de semana en los que el padre estuvo con la menor, por lo que ha mantenido su inocencia.

La madre de la niña, que ha declarado en calidad de testigo, ha mantenido durante la vista que se llevaba mal con el padre de sus hijos porque la maltrataba y que tenían muchas peleas.

Ha señalado que el padre podía estar con sus hijos dos horas los miércoles y fines de semana alternos, tal como estipulaba el régimen de visitas. “Los niños a veces se quedaban a dormir en casa de su padre”, si bien el régimen acordado por los progenitores no lo contemplaba.

La madre ha declarado que decidió que sus hijos no volverían a quedarse en casa del padre después de que su hija le contara que alguien “le había tocado allí abajo” durante una de estas visitas.

La menor inicialmente no le quería decir quién había realizado esos tocamientos, así que la niña hizo un dibujo de ella con su padre e indicó que había sido él.

Por su parte, la perito ha explicado ante el tribunal de la audiencia que juzga el caso que el examen de la menor fue “muy difícil” porque era una niña “altamente ansiosa, desestructurada y nerviosa”.

“Se callaba al ser preguntada por el abuso sexual, pero fue muy clara cuando dijo, con lenguaje infantil, que su padre le tocaba en su zona genital con la mano y los dedos”, ha declarado.

“Dijo de forma espontánea que el padre le ponía una manta en los ojos y le bajaba las braguitas”, ha relatado la perito, que ha enfatizado: “Una niña de 4 años no cuenta esto si realmente no lo ha vivido”.

Los presuntos abusos sexuales se produjeron en julio de 2015, en una primera ocasión, y en septiembre de 2015 una segunda vez, si bien la expareja del acusado interpuso la denuncia en enero de 2016.

La fiscal María Alonso pide para el acusado una pena de 12 años de prisión y 7 años de libertad vigilada, igual que la acusación particular, que también ha solicitado una indemnización de 20.000 euros para la menor por el daño moral producido.

 
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