29-01-2020 / 19:10 h EFE

Un estudio publicado este mircoles en la revista Nature describe el circuito cerebral que permite a una nica feromona, bautizada como Darcina, gobernar el deseo sexual en ratones hembra.

Los investigadores de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) que han desarrollado el trabajo subrayan que esa sustancia se encarga de regular los comportamientos sexuales, tanto innatos como adquiridos.

La Darcina, que recibe su nombre de Mr. Darcy, el hroe romntico de la novela de Jane Austen "Orgullo y prejuicio", "se apodera del cerebro de los ratones hembra", describen los cientficos en un comunicado de su universidad.

El circuito que activa esa feromona es el responsable de "evaluar la disposicin del ratn a mantener relaciones sexuales y ayudarle a seleccionar una pareja".

"Hemos elaborado el mapa de la ruta que hace la Darcina desde la nariz hasta el cerebro, lo que ampla nuestro conocimiento de los mecanismos por los cuales los animales pueden utilizar los olores para comunicarse", seala Ebru Demir, autor principal del estudio.

La Darcina fue detectada en orina de ratones macho por primera vez en 2010 por un equipo de la Universidad de Liverpool (Reino Unido).

Los machos segregan esa sustancia para marcar su territorio e iniciar un ritual de cortejo. Oler la feromona ayuda a las hembras a identificar al macho y decidir si quieren copular con l.

El cerebro de los ratones procesa la deteccin de esas feromonas de manera diferente a los olores convencionales, a travs de un "sistema olfativo paralelo" que existe en algunos animales, pero no en los humanos, segn describen los investigadores en Nature.

"Al contrario que las personas, los ratones tienen, en esencia, dos narices funcionales. La primera nariz funciona como la nuestra, procesa olores, como el hedor de algunas partculas en la orina. Un segundo sistema, denominado la rgano vomeronasal, evolucion especficamente para percibir feromonas como la Darcina", explica Demir.

Para llevar a cabo su estudio, los investigadores expusieron a ratones hembra a orina con Darcina y estudiaron su comportamiento.

Prcticamente todas ellas mostraron una atraccin inmediata hacia la feromona y, tras unos 50 minutos, comenzaron a dejar sus propias marcas urinarias y comenzaron a "cantar" en frecuencias demasiado altas para ser percibidas por el odo humano.

Ambos comportamientos son indicativos de un incremento del deseo sexual, segn los cientficos.

No todas las hembras mostraron el mismo comportamiento: las madres lactantes ignoraron las zonas rociadas con Darcina tras un primer acercamiento.

El motivo de esa diferencia puede residir en la activacin de ciertas neuronas en la amgdala cerebral que se "encienden" en presencia de la feromona.

"Al activar artificialmente esas neuronas, podamos estimular la respuesta de los animales a la Darcina y provocar los mismos comportamientos. Cuando las silenciamos, en cambio, el animal pierde por completo el inters", seala Demir.

A partir de esas observaciones, el trabajo concluye que ese circuito neuronal no se limita a transmitir informacin sobre la Darcina, sino que tambin parece integrar informacin sobre el estado interno del animal, por ejemplo parmetros tales como que se trata de una madre en periodo de lactancia.

"Las feromonas se han asociado habitualmente a respuestas inmediatas e innatas, pero hemos demostrado que la Darcina puede desencadenar comportamientos complejos que dependen del estado interno del animal", subray el autor del estudio.

 
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