02-01-2020 / 19:09 h EFE

La campana de la Torre de la Vela, esa que antes repicaba para avisar de incendios, asedios o entierros de la realeza, ha resonado desde primera hora de este jueves tañido tras tañido para pedirle un novio a la Alhambra en una tradición que, en tiempos de "Tinder", concede deseos que no pasan por el altar.

Cada 2 de enero, subir las desiguales escaleras que permiten coronar la Torre de la Vela para hacer sonar sus campanas tenía como recompensa encontrar un trío de deseos que pasan por encontrar el amor, casarse y ser feliz en pareja.

Ese repicar reservado antaño a las señoritas casaderas que buscaban el campanazo de encontrar marido se ha repetido hoy, aunque lo ha hecho adaptado a un siglo XXI en el que el musical gesto no distingue por sexos y permite pedir tres deseos sin limitarse a eso de pasar por el altar.

El tañer de la Torre de la Vela que ha inspirado letras de poemas y canciones ha compartido protagonismo con el solazo de este arranque de enero y ha permitido a cientos de visitantes ejercer de campaneros de la insigne torre vigía.

Con fuerza y sin pretensiones ha tirado de la cuerda Marta Noguera, una malagueña de 17 años que hacía cola poco antes de las diez de la mañana para ascender a la Torre junto a sus padres, sus dos tías y su hermano pequeño.

"Aquí están todos casados menos mi hermano y yo, pero como dicen que podemos pedir tres deseos yo quiero viajar, aprobar los exámenes y que la Selectividad no sea muy dura". Y así, Marta pasa de noviazgos y casamientos ante la satisfecha mirada de su padre e innova con esa ingenuidad que le da la edad y que le permite moldear tradiciones centenarias.

La campana de la Torre de la Vela, esa que durante horas hoy ha sonado romanticona, ha regalado con cada repique ilusión para quien la ha buscado, una foto para quien la ha hecho sonar por puro postureo y más de una anécdota para este festivo local con una gran afluencia de público en el monumento nazarí.

"Lo mismo suena la flauta y me sale un novio que me alegre el mes, que tampoco vamos a pedir que dure tanto como la Alhambra", ha explicado a Efe Juana Marín, que ha preguntado si esto sirve también para ellos.

"Que lo digo porque vengo a pedir también por un amigo, que dice que el invierno es muy largo", ha añadido con sorna.

La campana de los deseos, colocada en época cristiana sobre una edificación de 16 metros de lado y casi 27 de altura, ha servido también para pedir salud, que toque una quiniela, la prejubilación soñada y hasta un "no volver a votar este año". A ver si hay suerte.

"Yo para ligar tengo 'tinder' -una aplicación de contactos-, a la campana le voy a pedir suerte en los estudios, aprobar las oposiciones y que sea con plaza, que eso si que sería el campanazo de mi vida", ha explicado Esteban García, que con su reflexión se ha ganado el aplauso de su grupo de incondicionales, todos recién llegados desde Alcalá la Real.

Y como pasa con el amor, que a veces se rompe de tanto usarlo, la cuerda de la campana se ha fracturado de tanto apretón amoroso y los repique han cesado durante unos 25 minutos, el tiempo que ha tardado el Patronato en sustituirla.

Para que nadie se quede en vela, la campana de la Torre concede tres deseos para quienes le roben un repique, una oportunidad que se reedita cada 2 de enero con una tradición que sí garantiza siempre recompensa de asomarse a una de las vistas más impactantes de la ciudad.

 
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