31-12-2019 / 19:29 h EFE

Miles de turistas que han llegado a Río de Janeiro para recibir el 2020 se han concentrado este martes en la icónica playa de Copacabana, donde desde tempranas horas se siente el ambiente de fiesta a la espera del espectáculo de música y color que es tradición en la ciudad más emblemática de Brasil.

El turístico lugar, inmortalizado en películas y que ha inspirado canciones y poesía, es el punto de encuentro de generaciones y culturas que todos los 31 de diciembre se olvidan de sus diferencias para recibir bajo una misma fiesta el Año Nuevo.

Desde tempranas horas la gente comenzó a llegar a Copacabana para darse el último baño del año, separar un lugar privilegiado al borde del mar para ver los juegos pirotécnicos en la noche, o conseguir un espacio cerca de la tarima musical.

Otros también madrugaron para hacer sus ofrendas a Iemanjá, la diosa de las aguas en los cultos afrobrasileños y a la que agradecieron por los favores recibidos e hicieron nuevas peticiones para el año que viene arrojando flores al mar o sembrándolas en la arena en ofrenda a su diosa.

No obstante, debido a la llegada masiva de turistas en Copacabana, la mayoría de seguidores de la umbanda y el candomblé, las más conocidas religiones afrobrasileñas, prefirió hacer sus rituales en playas cercanas y más pequeñas, como la de Urca.

Pero más allá de la parte espiritual predomina el ambiente festivo de Copacabana donde los visitantes aprovechan no solo para disfrutar del buen clima y el mar.

Cientos de turistas se aguantaron el sol y los más de 37 grados centígrados para tomarse una foto junto a la recién inaugurada estatua de Ayrton Senna, el fallecido piloto brasileño tres veces campeón de la Fórmula Uno y considerado por muchos el más rápido en la historia del automovilismo.

Los ensayos y pruebas de sonido de los músicos de la popular escuela de samba Mangueira, la más famosa entre las que alegran el Carnaval de Río de Janeiro, y de otros artistas que animarán la despedida del 2019 también ayudaron a prender los motores para el Reveillón, como se conoce a la fiesta de fin de año en Brasil.

Muchos de los turistas que están en Río llegaron temprano preparados para quedarse en la playa de Copacabana hasta pasada la media noche pues las calles aledañas están bloqueadas y el único acceso posible es a través del metro, y los tiquetes especiales para el Año Nuevo ya están agotados.

Los comerciantes han aprovechado la aglomeración para vender prendas blancas y así invitar a los turistas a seguir la tradición de recibir el nuevo año vestido con trajes de ese color.

Río de Janeiro está a reventar, la capacidad hotelera se encuentra copada en casi un 100 % y la expectativa es que cerca de tres millones de personas, entre ellos unos 1,8 millones de turistas, asistan al espectáculo de música y color que ofrecerá la "cidade maravilhosa".

De acuerdo con los organizadores, los juegos pirotécnicos de este año van a destacar por su colorido y por los efectos en tres dimensiones que dibujarán formas y diseños durante 14 minutos.

En total serán 16,9 toneladas de pólvora distribuidas en 10 balsas, que estarán situadas a 450 metros de la playa de Copacabana.

El espectáculo visual se complementará con una banda sonora que tendrá desde música clásica y samba hasta el moderno funk y con conciertos musicales en diferentes tarimas distribuidas a lo largo de la playa y que ofrecerán desde música religiosa hasta rock.

 
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