11-12-2019 / 18:10 h EFE

El último informe del Instituto Geológico Minero de España (IGMA) sobre la evolución piezométrica de las masas de agua subterránea del Alto Guadiana refleja un descenso generalizado de las reservas de agua de casi todos los acuíferos de esta parte de cuenca hidrográfica durante el pasado año.

El informe, al que ha tenido acceso Efe, refleja que los piezómetros más representativos de las masas de agua Mancha Occidental I, Mancha Occidental II, Rus-Valdelobos, Campo de Montiel y Sierra de Altomira han sufrido descensos generalizados entre los datos registrados en 2018 y los recogidos en 2019.

En el caso de la Mancha Occidental I, los niveles piezométricos de 2019 han sufrido un descenso medio de 1,35 metros con respecto a los registrados en el 2018 y en el de la Mancha Occidental II de 2,58 metros, mientras en la masa de agua Rus-Valdelobos, que el IGME considera de cierta complejidad hidrogeológica, la piezometría comparada en este mismo periodo refleja un descenso de 2,44 metros.

Los datos del IGME también advierten que con respecto a 1980, año en el que todavía se mantenía el esquema natural que hacía posible que el agua drenara de manera natural a través de los Ojos del Guadiana, se ha mantiene un descenso medio de 12,2 metros en la Mancha Occidental II, muy superior al de la Mancha Occidental I, que es de 2,2 metros, e inferior al de Rus-Valdelobos, que es de 16,4 metros.

La estimación de la variación del volumen de agua almacenado en las tres masas de agua centrales de la Cuenca Alta del Guadiana para el periodo 1980-2019 se estima en unos 1.275 hectómetros cúbicos, equivalente a un descenso medio, en los 39 años considerados, de 10,2 metros.

El IGME señala que para el periodo 2018-2019 el vaciado en estas tres masas de agua se elevaría a unos 110 hectómetros cúbicos.

La evolución de los piezométros más representativos de la masa de agua subterránea de Campo de Montiel ha experimentado también un comportamiento a la baja, con un descenso medio del agua que acumulan de 1,75 metros durante el último año.

De la comparación de niveles con el año 1980 resulta un valor promedio de ascenso de 2,6 metros, contrario al comportamiento descendente generalizado.

En el caso de la masa de agua de Sierra de Altomira, compuesta por tres acuíferos -jurásico, cretácico y terciario-, los piezómetros reflejan un descenso de 2,91, 1,58 y 0,28 metros, respectivamente.

Con respecto a los niveles medidos en el acuífero del cretácico en 1982, el IGME solo dispone de la medida comparada de un piezómetro, que presenta un descenso de 24,6 metros, un valor muy significativo en su magnitud que, según este instituto, "puede dar una idea del descenso de niveles en este acuífero con respecto a su estado natural, si bien no tiene la representatividad suficiente para extraer conclusiones de tendencia".

En el caso del acuífero terciario, con respecto a los niveles medidos en 1980, se obtiene un ascenso de 0,8 metros, si bien este dato no resulta significativo dados los escasos datos a comparar y la gran variabilidad entre ellos.

Finalmente, el IGME establece en su informe un descenso también acusado en el acuífero jurásico.

 
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