10-12-2019 / 13:00 h EFE

Un tribunal de Argel condenó este martes a quince años de prisión por un delito de corrupción al ex primer ministro Ahmed Ouyahia, que lideró el gobierno en cuatro ocasiones durante la presidencia del dimitido Abdelaziz Bouteflika y fue durante años su jefe de gabinete.

El tribunal condenó, asimismo, y por el mismo delito, a doce años de prisión al también ex primer ministro de Bouteflika, Abdelmalek Sellal, en el primer proceso legal abierto contra antiguos jefes el gobierno en la historia contemporánea de Argelia.

Junto a ellos han sido condenados a 20 años de cárcel el antiguo ministro de Industria Abdeslam Bouchoureb, juzgado en ausencia al hallarse huido de la justicia, y sus colegas Mahdjoub Bedda y Youcef Yousfi, a los que se les sentenció a diez años de cárcel.

La misma pena fue dictada para el exministro de transporte y director de campaña de Bouteflika, Abdelghani Zaâlane, mientras que la exgobernadora de la ciudad de Blida, próxima a la capital, Yamina Zerhouni recibió cinco años de cárcel.

En el juicio por la supuesta concesión ilegal para el permiso de ensamblaje de vehículos extranjeros y desvío de fondos a la campaña electoral de Bouteflika también fueron condenados los empresarios Ali Haddad -7 años de prisión-, Hassan Arbaoui -seis años de cárcel- y Mohamed Bairi -tres años-.

En cuanto a Farés Sellal, hijo del ex primer ministro, su condena fue igualmente a tres años de prisión.

Las penas suponen una reducción de entorno a cinco años respecto a la petición de la Fiscalía del estado, que en el caso de los dos ex primeros ministros había solicitado condenas a 20 años de presidio.

Según el juez, está probado que los acusados se beneficiaron de una red corrupta y desviaron fondos ilícitos para financiar la campaña de Bouteflika, quien se vio obligado a renunciar al poder a finales del pasado mes de marzo forzado por la protesta en la calle y la presión del jefe del Ejército y nuevo hombre fuerte del país, Ahmed Gaïd Salah.

Tras la renuncia, el general -al que designó el propio mandatario en 2004- impulsó una campaña de "manos limpias" que ha llevado a decenas de políticos, oficiales de alto rango y empresarios a prisión

Entre ellos el propio hermano del presidente, Said, al que se consideraba el poder en la sombra, y el general Mohamad Mediane alias "Tawfik", que fue durante 25 jefe de los servicios secretos y posible sucesor.

Said, condenado a quince años de cárcel en un juicio rápido de cuyas garantías se duda- fue convocado el sábado por el juez para que declarara sobre la financiación de la campaña electoral- pero se negó a declarar.

La condena coincidió este martes con una nueva protesta masiva en Argel para pedir exigir la caída de todo el régimen militar, incluido el propio Gaïd Salah, y el aplazamiento de las elecciones del jueves, que los congregados consideran un maniobra del poder para legitimarse y perpetuarse.

Al grito de "elecciones no", los congregados, simpatizantes del movimiento popular de protesta masivo "Hirak", volvieron a pedir a la población que boicotee la consulta como hacen cada martes y cada viernes desde que hace diez meses comenzaron las protestas.

El Hirak se niega a participar en las elecciones mientras continúe el actual gobierno, formado tras la renuncia de Bouteflika y liderado por el que fuera su ministro de Interior, y el organizador de comicios precedentes, Nouredin Bedaui.

 
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