22-11-2019 / 12:20 h EFE

El edificio del Ayuntamiento de Logroño cumple 40 años en 2020 con un diseño “claramente institucional pero que no obedece a los cánones que se tenían hasta el momento” en arquitectura, sino que se sale del “contexto normal” del resto de consistorios.

Así lo ha afirmado este viernes el arquitecto jefe del Consistorio logroñés, Rafael Alcoceba, durante la visita técnica que ha ofrecido al interior de este edificio a un grupo de cursillistas de las XX Jornadas de Intervención en el Patrimonio, que se celebran hasta mañana, día 23, en la capital riojana.

Alcoceba ha explicado que, en su momento, se buscó que este edificio tuviera “una singularidad importante”, para lo que se contrató para su diseño a “un arquitecto que ya despuntaba” a pesar de que estaba casi en sus inicios profesionales, Rafael Moneo.

Ha indicado que esta desobediencia a los cánones tradicionales, que incluían, por ejemplo, un balcón principal, se puede apreciar “en las dimensiones de la fachada y su racionalidad”.

Este edificio se configuró con dos triángulos, junto con dos hipotenusas que son las que conforman las fachadas principales, y en el vértice es donde se localiza después el acceso al mismo, ha especificado.

Ha apuntado que Moneo procuró que el solar, que “era prácticamente un gran cuadrado”, tuviera una gran plaza, por lo que puso como solución levantar dos triángulos que conformaran esa gran plaza que el antiguo ayuntamiento no tenía, “con lo que daba una vida mucho mayor al edificio nuevo”.

“Se puede observar en las fachadas como el propio edificio te señala lo que es el triángulo institucional, que se abre en la zona de poniente, y el triángulo más administrativo, que es la fachada que se abre a saliente”, ha precisado.

Ha incidido en que ambas fachadas, aunque tienen diseños distintos para subrayar esa diferencia entre la parte más institucional y la más administrativa del Ayuntamiento de Logroño, se unifican a través del uso del mismo material para su construcción, que es la piedra arenisca de Salamanca.

Por su parte, el arquitecto José Miguel León, quien fue colaborador de Rafael Moneo en el proyecto de la estación de Atocha y también ha participado en esta visita, ha indicado que este arquitecto incorporó ciertos “guiños” de los elementos tradicionales de un ayuntamiento en la fachada del de Logroño.

Entre estos elementos se encuentra, por ejemplo, la fuente, aunque en este edificio es tratada de forma diferente a como se acostumbraba, porque “ya no es la fuente principal”, ni hay una torre que surge de una fachada simétrica, pero la hay en una esquina.

“Son elementos a los que Moneo da una vuelta de tuerca” y con los que este edificio “es como un pequeño logro de como introducir la tradición dentro de una obra contemporánea”, ha destacado.

Esta visita ha conducido a sus participantes desde la fachada principal del Consistorio de Logroño hasta su salón de actos, y, entre medias, han tenido la ocasión de pasar por el espacio donde se celebran los Plenos municipales y por el llamado “salón de retratos”, en el que están enmarcados todos los alcaldes que ha tenido la capital riojana.

La escalera principal que todos los participantes han tenido que subir para acceder a estas instalaciones “deja intuir que la primera planta es la principal” y da acceso a “la parte más noble del edificio”, que incluye el despacho del alcalde, el salón de Plenos y la sala de prensa, entre otros espacios, ha puntualizado Alcoceba.

 
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