13-11-2019 / 20:20 h EFE

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, ha admitido este miércoles que el Estado de bienestar en España necesita algunas reformas y algunos ajustes para ser más eficaz, aunque en general "ha demostrado ser capaz de proteger a la ciudadanía".

En la inauguración del seminario anual que celebra en Toledo la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN España), ha explicado que el sistema de protección social español comenzó a erigirse con cuatro décadas de diferencia con respecto a otros países del entorno, a partir de la reinstauración de la democracia a finales de los años 70 del pasado siglo y se fue construyendo a lo largo de las décadas de los años 80 y 90.

En ese periodo, "su transformación, en niveles de cobertura y de calidad, fue espectacular", ya que de esa época con la Ley General de Sanidad, la del Derecho a la Educación, las pensiones no contributivas, la consolidación del sistema público de pensiones o la atención de las personas con discapacidad, así como el desarrollo y la implantación del "cuarto pilar del Estado de bienestar", es decir el sistema de servicios sociales.

Después "España ha reformado profusamente su modelo de bienestar", ya que desde comienzos de este siglo hasta la llegada de la crisis "se habían adoptado cientos de decisiones" que han mejorado el sistema educativo, el sistema sanitario, el Sistema Nacional de Salud, las pensiones y se puso en pie el sistema de atención a la dependencia, ha añadido la ministra.

Estas reformas "han tenido un éxito razonable y un amplio desarrollo en nuestro país, bien es cierto que con permanentes altibajos", ha subrayado Carcedo, que ha asegurado que "en general, el sistema ha demostrado ser capaz de proteger a la ciudadanía contra la pobreza, así como de reducir la brecha social".

En este sentido, ha señalado que acuerdo con los cálculos de un estudio reciente, el sistema de bienestar español es capaz de recudir casi en un 52 por ciento la pobreza derivada del mercado, es decir de los salarios y rentas primarias de las personas, y cerca de un 34 por ciento la desigualdad.

"Además no puede decirse que el sistema español sea raquítico, tacaño o subdesarrollado, puesto que el gasto social se sitúa cerca de la media de los países de la UE", ha añadido Carcedo, que ha matizado: "Pero los políticos no podemos ser nunca complacientes con lo que tenemos", más con la situación "postcrisis" de cómo se ha gestionado la crisis y quiénes han sido los que han sufrido mayores consecuencias.

Al respecto, ha reconocido que el Estado de bienestar español "presenta lagunas que distan de ser triviales", y por ello son necesarias reformas como las que se precisan en los ámbitos de los jóvenes y los niños,

En el ámbito de los jóvenes por la progresiva precarización del mercado de trabajo, ya que hay un 15 por ciento de trabajadores pobres y un 50 por ciento de los trabajadores temporales tienen entre 15 y 24 años.

Y en el de la infancia porque "el modelo de bienestar en España es especialmente torpe a la hora de reducir la pobreza infantil", ya que solo lo hace en un 23 por ciento, mientras que otros países consiguen reducirla hasta un 60 por ciento.

Esta circunstancia se debe, en parte, "a que la inversión en familias y en niños es aún escasa en España, puesto que mientras que Francia (el país con la tasa de natalidad de Europa) dedica un 3 por ciento de su PIB a familia y niños, España apenas supera el 1 por ciento, lo que explica "que España presente tasas de pobreza infantil intolerables para un país con el desarrollo económico e institucional como el nuestro", ha aseverado.

 
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