08-11-2019 / 17:00 h EFE

Sevilla vive este domingo un nuevo derbi, la cita futbolstica ms esperada en la ciudad, un torrente de pasiones y sentimientos cruzados entre familias, amigos o vecinos que desata una ilusin colectiva, con cada bando aguardando a que su equipo le d un alegrn, mezclada con nervios y temores por lo que pueda pasar.

Bticos y sevillistas esperan ansiosos otra batalla deportiva, en este caso en el Benito Villamarn, entre dos clubes histricos y que mueven a masas sociales enormes, volcadas e identificadas -a veces hasta de forma irracional- con sus colores: el verde y el blanco frente al blanco y el rojo, algo que marca la identidad de todo sevillano aficionado al ftbol.

Los derbis transforman a la ciudad, marcan su ritmo cotidiano desde una semana antes del pitido inicial y hasta que llega el prximo, la bendita oportunidad de revancha para los que han perdido y tenido que aguantar estoicamente las bromas de los triunfadores, rivales siempre, pero al fin y al cabo hijos de una misma ciudad.

Sevilla y los 105 pueblos de su provincia ya estn envueltos en esa tradicional atmsfera que los envuelve antes de un nuevo duelo cainita, en ese ambiente de expectacin, ilusin, emociones y sueos tan tpico antes de un choque de estas caractersticas.

La Sevilla futbolera, dividida desde hace ms de un siglo entre 'verderones' y 'palanganas', espera expectante un nuevo clsico entre los "eternos" rivales, que esconde un sentimiento cainita sin el que los propios clubes ni la intrahistoria de la ciudad ni sus relaciones sociales seran lo que son.

Como siempre, toda la semana previa ha sido muy intensa, igual que sucede el resto del ao por el constante cruce de bromas, chistes o apuestas entre unos y otros, al ms puro estilo de la guasa sevillana.

Pero ser en las horas previas, y sobre todo a partir de las 21.00, cuando volver a desatarse la irreconciliable pasin balompdica entre los seguidores de dos clubes que son paradigma de la dualidad de la ciudad: Betis o Sevilla; Esperanza Macarena o Esperanza de Triana; o antao los partidarios de Joselito El Gallo y Juan Belmonte. Tpicos que no dejan de serlo, pero muy reales.

En el 'derbi de los derbis' -el anterior fue en el inicio de la pasada Semana Santa (3-2 en el Snchez Pizjun el Sbado de Pasin) y ste coincide con unas nuevas Elecciones Generales- no cabe la violencia, nunca cupo, y de ello pueden dar fe los ms veteranos, aquellos que en otros tiempos iban a los dos estadios con toda naturalidad, los bticos con sus amigos sevillistas y viceversa.

Lo que sigue inalterable son las tertulias y "piques" sanos entre las aficiones en bares, en oficinas y lugares de trabajo o en las salas de estar de cada casa, los comentarios y tpicos chascarrillos previos a un partido de la mxima rivalidad que ni mucho menos son slo noventa y tantos minutos de ftbol, sino mucho ms.

En Sevilla se viven estos duelos como si a unos y a otros les fuera la vida. Aunque no todo el mundo es futbolero en la ciudad, y esa otra parte tambin es Sevilla, en muchas casas es habitual que haya un 'garbanzo negro' o, mejor dicho, 'verde' o 'blanquillo'.

Familias con el padre btico y la madre sevillista, o viceversa, o con un abuelo, un hermano, una novia, un cuado, un to o un sobrino que profesa la fe balompdica contraria.

Son dualidades que marcan desde el primer da, en una tierra en la que cuando nace un beb, en la mayora de las familias, de inmediato adquiere una condicin: es del Betis o del Sevilla por tradicin familiar, tan simple y tan complejo.

Y los incondicionales de cada equipo tienen claro desde muy pequeos que el que pierda sufrir meses de calvario, de aguantar chanzas y bromas, de llevar lo mejor posible la guasa sevillana.

Lo conocen a la perfeccin ambos capitanes, el btico Joaqun Snchez (38 aos y 21 derbis en sus piernas) y el sevillista Jess Navas (33 aos y 18 duelos a sus espaldas). Uno de El Puerto de Santa Mara (Cdiz) y otro de Los Palacios (Sevilla), abanderados de cada equipo y que han jugado multitud de derbis desde chiquititos.

Estos veteranos canteranos habrn sido fundamentales, sin duda, en cumplir con el rito de trasladar al vestuario la trascendencia de estos choques fratricidas y hacer saber a los nuevos de qu va esto.

Mientras, los tcnicos, dos novatos en estas lides como Joan Francesc Ferrer 'Rubi' en el Betis y Julen Lopetegui en el Sevilla, ocultan sus cartas y, como tambin es habitual, buscarn el calor de los suyos abriendo la parte final de sus entrenamientos del sbado a sus aficiones. Al final, una vez ms, decidir la 'pelotita'.

 
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