14-10-2019 / 13:12 h EFE

"Tenía como un diablo dentro", ha declarado este lunes el hombre que en junio de 2016 asesinó en Alcúdia a su expareja quemándola tras rociarla con gasolina y provocó heridas al hijo común de 22 meses, quien ha firmado un acuerdo con las acusaciones para ser condenado a 30 años y 8 meses de prisión.

El pacto de conformidad de la defensa del procesado ha supuesto la rebaja de la petición de cárcel de 39 a 30 años, al calificarse los hechos referidos al bebé de incendio con peligro para la vida en lugar de tentativa de asesinato, como había sostenido antes la Fiscalía.

No obstante, el acusado, de 41 años, ha manifestado ante el tribunal del jurado que su intención no era matar a su expareja, sino "marcarla" quemándola después de que ella le anunciara la víspera que quería romper la relación.

"Se me fue de las manos", se ha justificado el presunto asesino, quien ha explicado que su motivación era que la mujer le había dicho que había iniciado otra relación y que él, que se ha confesado alcohólico, no quería que su hijo creciera con otro hombre.

"Aunque no pone la verdad de todo, me da igual, lo firmo", ha sostenido el procesado respecto al acuerdo que ha rubricado.

 
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