18-09-2019 / 16:30 h EFE

El alcalde de Valderredible, Fernando Fernández, ha explicado hoy, en el juicio que se sigue contra él en el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC), que no actuó ante las denuncias por irregularidades en el padrón municipal y en unas obras porque consideró que no había justificación para hacerlo.

Fernández, del PRC, que gobierna en Valderredible con mayoría absoluta desde 2005, está acusado de un delito electoral en concurso con un delito de prevaricación administrativa y de un delito de prevaricación omisiva, por los que la Fiscalía pide una pena de un año de prisión, una multa de 5.400 euros y diez años de inhabilitación especial para cargo público.

En la vista que ha comenzado este miércoles en la Sala de lo Civil y Penal del TSJC ha declarado, a preguntas del fiscal, que no abrió expediente por las supuestas irregularidades en el censo porque hizo pesquisas en las dos pedanías donde se produjeron los empadronamientos denunciados, San Andrés y Riopanero y le dijeron que esas personas vivían allí.

Ha indicado que del padrón se ocupaba una funcionaria del ayuntamiento y ha subrayado que él "jamás" ha inducido a nadie a empadronarse, por "principios democráticos".

En cuanto a las obras, ha explicado que la arquitecto municipal le trasladó que "no había ningún fundamento de ilegalidad urbanística" y tiene, ha añadido, "un criterio técnico perfecto" para saber si las denuncias "tienen un fundamento real o no lo tienen".

Fernando Fernández se sienta en el banquillo tras la denuncia de un concejal de la Asociación Independiente de Valderredible, aunque después ha vuelto al PSOE.

El denunciante ha señalado en el juicio que presentó ante la Guardia Civil los escritos que le habían "pasado sus compañeros de partido".

En su testimonio ha afirmado que en vísperas de las elecciones de 2015 hubo "casos extraños" de empadronamientos. Ha asegurado que en San Andrés se empadronaron cuatro personas con las que variaba el resultado de los comicios y que además lo hicieron en casa del candidato regionalista a la pedanía, mientras que en Riopanero cree que no tuvieron "repercusión electoral"

Los escritos denunciando las inscripciones en el censo de San Andrés supuestamente irregulares los presentó el pedáneo de esta localidad entre los años 2011 y 2015, quien ha indicado que los cuatro empadronamientos se registraron después de las elecciones de 2011 y con ellas cambió la mayoría en el concejo.

Este testigo ha aclarado que no es militante socialista pero ha ocupado cargos con el PSOE y ha argumentado que no presentó la denuncia hasta 2014 porque tenía la intención de volver a presentarse a las elecciones en 2015 y quería que "se regularizase el censo".

En su declaración ha explicado que una de las personas censadas era una monja de clausura que iba a San Andrés a ver a su familia pero vivía en el convento, aunque ha añadido, a preguntas de la defensa, que supone que ha estado empadronada siempre en la localidad.

La otra, según este mismo testigo, era una mujer que estaba en una residencia y los dos otros unos amigos del hijo del anterior pedáneo, elegido en las listas del PRC.

Sobre las supuestas irregularidades en Riopanero ha declarado un vecino de la localidad, que también ha sido candidato del PSOE, quien ha afirmado que presentó varios escritos en el ayuntamiento denunciando esta situación pero nunca recibió contestación.

"Somos seis vecinos...no voy a saber si están o no están. Nunca han vivido allí", ha enfatizado.

Ha afirmado asimismo que en el Ayuntamiento no le han hecho caso porque "son personas de su partido y no van a ir contra ellos" y que el objetivo de los empadronamientos era "conseguir votos para seguir siendo alcalde".

En el juicio, que continuará mañana, han declarado varias de las personas cuyo empadronamiento ha sido denunciado, entre ellas los dos jóvenes de San Andrés, que han explicado que se inscribieron en el censo porque estaban ayudando en las obras de un centro social y se alojaban en casa del hijo del ex pedaneo.

También han testificado tres de las personas que se empadronaron en Riopanero: una veterinaria, que ha asegurado que está censada allí desde los años noventa; su hermana, quien ha dicho que lo estuvo, en la misma casa, mientras trabajaba en Reinosa con un contrato temporal hasta que la hicieron fija y se fue a vivir a esta localidad, y un amigo de la primera, que estuvo en el mismo domicilio entre 2011 y 2015 y después ha seguido viviendo en Riopanero.

 
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