13-09-2019 / 15:50 h EFE

Las poblaciones costeras de delfines como la gallega, de pequeño tamaño, baja diversidad genética y baja conectividad, son muy susceptibles a cualquier perturbación local, lo que puede tener drásticos efectos negativos sobre ellas, haciéndolas muy vulnerables a los impactos humanos.

Según ha informado este viernes la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA), este es uno de los resultados obtenidos por un estudio reciente coordinado por las investigadoras Milaja Nykänen y Marie Louis.

El estudio demuestra que los índices de diversidad genética para las distintas poblaciones costeras son concordantes con las estimaciones de abundancia de la especie para cada zona, de manera que a mayor número de individuos se espera una mayor variabilidad.

La población costera de arroaces de Galicia, que se estima entre 636 y 822 ejemplares, es la segunda con mayor diversidad genética del mundo, según el estudio científico, pero su vulnerabilidad es alta comparada con las poblaciones de delfines oceánicos.

Así pues, CEMMA destaca la necesidad de proteger el hábitat de los delfines costeros a través de áreas especiales de conservación, figura contemplada en la Directiva Hábitats de la UE, así como a través de medidas de conservación específicas.

 
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