01-09-2019 / 14:19 h EFE

De las doce jugadoras que componen la selección mozambiqueña de baloncesto, tan solo dos, Tamara Seda y Leia Dongue, juegan como profesionales -ambas en la Liga Dia-, el resto del equipo lo componen varias funcionarias y estudiantes que no reciben remuneración económica por jugar.

Su entrenador durante el reciente Afrobasket, el español Julián Martínez, afirma a Efe que se trata de un equipo de chicas duras acostumbradas a trabajar y a sufrir en su vida y que por ello se sienten muy cómodas mostrando agresividad en defensa, si bien es cierto, que aspectos como la lectura de juego, crear espacios y situaciones en ataque, les resultan complicados.

"Se despertaban a las cuatro y media de la mañana para hacer la primera sesión de entrenamiento del día, cumplían con su horario laboral y, al terminar, volvían al pabellón para entrenar de nuevo", relata el técnico.

Todo este sacrificio ha tenido como recompensa la participación en el reciente Afrobasket, la competición continental africana en la que Mozambique se alzó en la cuarta posición tras caer en semifinales contra Senegal y por el tercer puesto frente a Mali.

Tanto al encuentro contra las anfitrionas senegalesas como el de la lucha por el bronce y la final asistieron, según cifras publicadas por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), 15.000 personas, pero Martínez calcula unas 17.000, dado que "todos los accesos, escaleras y pasillos estaban llenos".

Es por ello que el Afrobasket de Dakar pasará a la historia por batir el récord de asistencia en un partido de baloncesto en África, tanto de hombres como de mujeres y por superar en los números de países como España, donde el máximo de asistentes a un partido femenino está en 13.472 personas.

Mientras que en el encuentro español la entrada fue de carácter gratuito, en el Afrobasket esta era de pago y tan solo se podían adquirir en la taquilla del Dakar Arena la mañana del partido.

"A las nueve de la mañana del día del encuentro ya había mil personas esperando a que se abrieran las taquillas, ya que no había ni venta por Internet ni otros puntos de venta en la ciudad", señala Martínez quien asegura que 10.000 personas se quedaron por fuera del recinto sin entrada para la final.

El entrenador recuerda que a las afueras del pabellón se montaban tenderetes, un gran mercado y orquestas pero el calor y las tormentas de verano, truncaron la fiesta en más de una ocasión.

"El pabellón está hecho hace mas de dos años pero los accesos y los aparcamientos todavía no están acabados y son caminos de tierra" que, con las lluvias "hacen que el trayecto de salir del pabellón que normalmente es de unos minutos, durara una hora o una hora y cuarto".

Es esta la principal diferencia que el entrenador español destaca entre un Afrobasket y una competición europea: las infraestructuras y la organización.

"Este torneo cambió dos veces de formato y tres veces de fecha de inicio, la última de ellas fue a tan solo dos semanas del campeonato", apunta Martínez.

La falta de organización deportiva es algo que no solo se encuentra en la competición continental, sino que también sucede a nivel de federaciones.

Por ejemplo, antes de disputar los amistosos de preparación, el equipo mozambiqueño tuvo que esperar a que "unos amigos acabaran de echar un partidillo" para poder jugar ya que la federación del país no cuenta con cancha propia.

Tampoco cuenta con medios económicos y ejemplo de ello es que la selección masculina no podrá disputar su Afrobasket porque no hay dinero para llevar a las dos selecciones y "se eligió a la femenina porque tiene tradición de ser uno de los deportes más importantes de Mozambique", ha subrayado Julián Martínez.

"La gente del país es muy consciente de lo que hace la selección femenina de baloncesto", ha manifestado Martínez, quien iba por las calles de Maputo y la gente le reconocía y le deseaba suerte en el Afrobasket.

Los partidos de la competición internacional se retransmitían en directo "en la cadena importante" del país y muchas páginas web y periódicos "están encima de lo que hace la selección", ha insistido.

A pesar de todo esto, las integrantes de la selección de Mozambique sienten cierto "complejo", debido a las bajas condiciones profesionales y a que cuando más atención reciben es cuando juegan contra los grandes dominadores del continente, Senegal y Nigeria, que cuentan con jugadoras de grandes equipos europeos y de la WNBA.

Es por eso que ha sido "muy importante tratar de tú a tú" a Senegal en el partido de semifinales del Afrobasket ya que la diferencia entre ambas selecciones fue de tres puntos.

Otro aspecto que para el técnico español es fundamental es que las dos jugadoras que compiten en la Liga Dia, Tamara Seda y Leia Dongue, en el RPK Araski y Campus Promete, respectivamente, dirijan al resto.

Especialmente, Martínez ha destacado la labor de Seda, "la líder del equipo" que tiene "una sensibilidad especial" porque hace sentir relevantes a sus compañeras y les enseña nuevas formas de baloncesto, algo que les aporta "mucha autoestima".

 
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