01-09-2019 / 11:09 h EFE

, 1 sep (EFE). Un total de 9.978 pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en Castilla y León recibía al término de 2018 algún tipo de medicación para el control de una alteración neurológica con un rostro predominantemente masculino (afecta a cuatro varones por cada mujer) y una fuerte herencia familiar que mal llevada condiciona el futuro de quien la padece.

Los datos facilitados a Efe por la Consejería de Sanidad ponen de relieve un repunte del 1,8 por ciento en los últimos cinco años (en 2014 eran 9.794) que se traduce en la prescripción de 83.118 envases de psicofármacos para mantener la impulsividad a raya con un importe cercano a los 6,7 millones de euros.

Si hay comorbilidades psiquiátricas como la ansiedad (presente en un 18%), que entorpecen el tratamiento y el pronóstico, el metilfenidato un químico psicoestimulante que incrementa los niveles de dopamina y norepinefrina en el cerebro- se descarta; del mismo modo que si hay tics (incluido el síndrome de Tourette) se opta por la guanfacina.

No en vano, los trastornos asociados al déficit de atención e hiperactividad están presentes en más de la mitad de los afectados, acaparando los desórdenes del comportamiento -como el trastorno oposicionista desafiante- un 37 por ciento.

Una de las principales reivindicaciones de las familias se centra en conseguir que estos medicamentos sean considerados de 'punto negro' (aportación reducida) debido a su carestía. No en vano, este trastorno es crónico al mantenerse en la vida adulta en seis de cada diez casos.

La Federación Española de Asociaciones de Ayuda al TDAH (Feaadah) ya ha reunido cerca de 22.000 firmas a través de la plataforma Change.org para que nadie se quede sin acceso a un tratamiento que, según expone, supone una media de 400 euros al mes en fármacos, psicoterapia y apoyo pedagógico. Y, para ello, han pedido una reunión con la autoridades sanitarias.

Las cifras contenidas en el sistema informático Medora, con el que a diario trabajan los profesionales de Atención Primaria en la Comunidad, reflejan un total de 5.785 menores de 14 años -4.305 niños y 1.480 niñas- diagnosticados del que se revela el problema de salud más frecuente en la infancia, al afectar a entre un cinco y un siete por ciento de la población en edad escolar.

La provincia de Valladolid se coloca a la cabeza con 1.520 niños seguidos de cerca en las consultas del Servicio de Salud de Castilla y León (Sacyl). La sigue León y Burgos, con 916 -353 en El Bierzo- y 833 respectivamente. Por detrás se sitúan Salamanca (775), Palencia (510), Zamora (385), Ávila (375), Segovia (284) y Soria (187).

Estos datos indican una prevalencia del 2,31 por ciento que, en el caso de las niños, es del 3,34 por ciento. En este sentido, es clave que su detección llegue antes de la adolescencia, cuando la autoestima se tambalea, teniendo en cuenta que los menores hiperactivos presentan significativas dificultades para planear, organizar y llevar a cabo estrategias.

El protocolo firmado en 2011 por las consejerías de Sanidad y Educación para abordar este trastorno de una forma coordinada ha aumentado el número de derivaciones desde los centros escolares.

Además, gracias a esta medida que establece un primer contacto con el pediatra, el psiquiatra se enfrenta al paciente con mucha más información en la mano.

Desde la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al TDAH (Feaadah) apuestan por que los niños que padecen trastorno por déficit de atención e hiperactividad puedan «acceder a las becas para necesidades específicas del alumnado, sin que su trastorno tenga que vincularse a una discapacidad».

 
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