09-07-2019 / 0:00: h EFE

Un mitin sobre guitarra a viva voz es lo que han ofrecido sobre las tablas del Teatro Góngora este lunes los maestros Gerardo Núñez y Ulf Wakenius en el marco del Festival de la Guitarra de Córdoba, un evento nacido para ofrecer recitales como éste, que a veces se solapan detrás de propuestas más conocidas.

No es que hiciera falta público -el Teatro Góngora presentaba una buena ocupación y los oídos prestados al concierto sabían perfectamente donde estaban-, es que Núñez y Wakenius ofrecieron un concierto magnífico y un ejemplo de fusión de sensibilidades sobre el noble arte de pulsar las seis cuerdas en uno de los principales festivales concebidos para ello en el mundo.

"El diálogo, el discurso", especificaba el guitarrista jerezano Gerardo Núñez al público sobre el significado de su trabajo conjunto con el maestro sueco Ulf Wakenius, 'Logos', un trabajo que construyeron en 2016 para el prestigioso sello alemán Act, y que supuso la confirmación del flechazo que sintieron tocando juntos por primera vez un año antes, con motivo del disco 'Jazzpaña'.

Como en aquel primer encuentro, 'Logos' se cimentó sobre la unión de dos maneras de tocar la guitarra muy parecidas, dotadas, al mismo tiempo, de suavidad, fuerza, complejidad y expresividad, además de la pericia y la ejecución técnica que se presupone a maestros tan dotados como éstos.

El disco acabó siendo reconocido por más de una publicación entre lo mejor de aquel año 2016 y la comunicación fluida entre los dos intérpretes -y el percusionista de Sanlúcar Cepillo, que ejerce de eslabón entre ambos en los citados discos y en el escenario-, se hizo carne de teatros y festivales a caballo entre el jazz y el flamenco.

Así han llegado a Córdoba, al sitio donde, como ha reconocido Núñez durante el concierto, "uno siempre se siente en casa", a un festival que, no solo le ha dado un teatro, sino un curso para explicar parte de lo que esconde 'Logos' en su guitarra a alumnos llegados de todo el mundo para entender mejor el idioma de las seis cuerdas.

El concierto ha sido la guinda del pastel. Arrancó austero, con Gerardo Núñez solitario en el escenario tocando una rondeña, antes de que se le uniera el percusionista y, ya en el segundo tema, Ulf Wakenius y su guitarra acústica con cuerdas de nailon, a las que les extrae un sonido de una robusta calidez flamenca.

Y se pusieron a hablar entre ellos. Unas veces lo hacía más alto Núñez y otras Wakenius, y muy a menudo ambos al unísono, siempre sobre un cajón flamenco que hablaba el mismo idioma que ellos y que se crecía en las bulerías.

También hubo tiempo para los homenajes, como el que Wakenius tuvo para Joao Gilberto, a quien se rindió con una particular, libre y sofisticada mezcla de tres clásicos de la bossa nova.

Fue el número que sirvió para enfilar hacia el final de un concierto que acabó con el percusionista cantando a viva voz mientras Núñez le acompañaba sonriente y el público palmeaba en pie. Todo ello ante el atento reconocimiento del guitarrista sueco, un espectador más del milagro de un idioma único capaz de hacerse entender en cualquier parte del mundo: el flamenco.

 
Noticias relacionadas

    No se ha podido acceder al contenido, vuelve a intentarlo más tarde.
PUBLICIDAD
<< >> Diciembre 2019
L M X J V S D
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          
Búsqueda por días
Introduce la fecha
PUBLICIDAD