18-06-2019 / 13:20 h EFE

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, ha concluido que los médicos de Urgencias del Hospital de Calella que atendieron en diciembre al bebé de dos meses maltratado que falleció en enero en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona obviaron y "minimizaron" las sospechas de maltrato y no activaron el protocolo.

El Síndic, que ha concluido la investigación por este caso, ha detectado otras carencias y descoordinaciones en el caso de este bebé, como la apertura de diferentes historias clínicas del niño, que dificultó el traspaso de información y la coordinación entre los diferentes profesionales sanitarios que atendieron al menor.

El padre del bebé fue detenido y encarcelado acusado de maltratar al menor, que finalmente falleció en el Hospital Vall d'Hebron, tras ser atendido inicialmente en el Hospital de Calella.

En su informe final, el defensor ciudadano ha detectado "déficits en la intervención de los diversos servicios que interactuaron con el niño y su familia, y que en mayor o menor medida podrían no haber contribuido a protegerlo".

Entre otras cosas, el Síndic constata que el 23 de diciembre de 2018 "hubo una sospecha de maltrato durante la visita a Urgencias del Hospital de Calella por los signos de posible maltrato y de las dudas que había generado el relato de los progenitores, que fue descartada internamente por el mismo servicio de urgencias".

También ha comprobado que se dio el alta hospitalaria del bebé el mismo día, sin comunicar inmediatamente el caso a la Unidad de Trabajo Social del hospital para evaluar la situación familiar.

Además, señala Ribó, durante la exploración en Urgencias del Hospital de Calella ese día, "se observan otros signos de irritabilidad y de malestar del bebé" y se produjeron "imprecisiones en el informe de asistencia sobre las pruebas practicadas".

Tampoco se utilizó el simulador de maltrato establecido en el protocolo ni se llamó a la DGAIA para que valorara si procedía activar al equipo de valoración de maltratos infantiles detectados en el ámbito sanitario.

"Estas sospechas se constatan no solo en la diferente documentación de Salud, sino en la comunicación del 4 de enero al teléfono Infancia Responde por parte del Hospital Vall d'Hebron para notificar posibles maltratos físicos al bebé, en el que se deja constancia de que hace dos semanas fue atendido en Calella, donde ha habido sospechas de maltrato", según el informe del Síndic.

El defensor de los catalanes también ha constatado "que el circuito empleado en este caso para descartar la sospecha de maltrato fue improcedente" porque "no se activó el Protocolo contra el maltrato infantil y la sospecha se descarta sin instar ninguna coordinación interna con la Unidad de Trabajo Social del hospital ni coordinaciones externas con ningún servicio (CAP de referencia, servicios sociales y DGAIA) el mismo día de la visita".

El Síndic valora que "la aparición en un bebé tan pequeño con signos catalogados, bien de equimosis o bien de hematomas, no descartaba un hecho traumático y, por tanto, requería la activación del Protocolo de maltrato infantil".

Según el Síndic, el protocolo debe activarse cuando aparece cualquier signo de sospecha, "y muy especialmente en las situaciones que afectan a bebés, por su extrema fragilidad y alta vulnerabilidad".

Ribó también reprocha que hubiera diferentes historias clínicas abiertas al bebé, por lo que los médicos no tuvieron acceso a toda la información y a todas las anotaciones que constaban, de modo que los profesionales que visitaron el bebé en diciembre de 2018 "no pudieron ver las anotaciones de Trabajo Social, debido a que constaban en otra historia clínica".

En la documentación "también se observa una falta de coordinación adecuada entre los servicios de salud y los del ámbito social" porque, según Ribó, hay correos electrónicos entre Servicios Sociales de Pineda de Mar, Trabajo Social del Hospital de Calella y Trabajo Social del CAP de Pineda de Mar, pero "sin una coordinación efectiva a fin de citar a los progenitores", a pesar de que se consideraba adecuado hacer un seguimiento familiar.

"Los servicios sociales deberían haber activado medidas para valorar una posible vulnerabilidad del niño en el núcleo familiar, teniendo en cuenta los aspectos sociofamiliares que se desprendían de las dos entrevistas con los progenitores, jóvenes en condiciones precarias", concluye Ribó.

A raíz de este caso, el Síndic instó la elaboración de un nuevo protocolo de actuación de malos tratos en la infancia y la adolescencia en el ámbito de la salud que fue aprobado el pasado mes de marzo y que incluye actuaciones de prevención prenatal y en bebés, y desarrolla características especiales a tener en cuenta en la detección de malos tratos en bebés.

 
Noticias relacionadas

    No se ha podido acceder al contenido, vuelve a intentarlo más tarde.
PUBLICIDAD
<< >> Octubre 2019
L M X J V S D
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30        
Búsqueda por días
Introduce la fecha
PUBLICIDAD