10-06-2019 / 18:00 h EFE

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, inicia este lunes el proceso de transición en la mayor república centroasiática ante la atenta mirada de un pueblo que exige urgentes reformas, las grandes potencias y los inversores extranjeros.

En su primera rueda de prensa tras su victoria electoral de la víspera, Tokáyev, que asumió las riendas del país en marzo después de que el padre de la nación, Nursultán Nazerbáyev, abandonara el cargo tras treinta años en el poder, dijo que rechaza el término transición y que se considera "un jefe de Estado de pleno derecho" y "no un compañero de viaje".

"Las elecciones se llevaron a cabo, el presidente fue electo", recalcó tras ganar los comicios anticipados del domingo con el 70,67 % de los votos, según la Comisión Electoral Central, muy por delante de los otros seis candidatos.

Con todo, Tokáyev, de 66 años, se quedó lejos del 98 % logrado en 2015 por Nazarbáyev.

El presidente kazajo tiene ante sí la difícil tarea de garantizar la estabilidad política y la seguridad de las inversiones, al tiempo que atiende las crecientes demandas de cambio del pueblo.

China y Rusia, los principales socios comerciales de Kazajistán, y los inversores occidentales apostaban por una victoria de Tokáyev, aunque consideran que el país debe introducir reformas económicas para reducir su dependencia de las exportaciones de hidrocarburos.

Por algo recalcó en la rueda de prensa que dará "prioridad al desarrollo de las relaciones y la cooperación con nuestros países vecinos, tales como Rusia, China y los países de Asia Central".

Tokáyev, que ya ha dicho que no va a cambiar la política exterior de Kazajistán, tiene no obstante retos internos, pues parte del pueblo, especialmente los jóvenes, cree que con la renuncia de Nazarbáyev el país debe aprovechar la oportunidad para abrir un proceso de democratización hacia una sociedad más justa.

Y es que la demostración de las tensiones sociales va en aumento, a juzgar por las protestas registradas el domingo en la capital, Nur-Sultán, y en la segunda ciudad del país, Almaty.

Los gritos de "Shal, ket" (Viejo, vete) que se oían en Nur-Sultán durante la jornada electoral hubieran sido impensables hace poco, ya que Nazarbáyev es venerado por gran parte de su pueblo.

Las autoridades lo venían venir. Había más efectivos antidisturbios que manifestantes, lo que no evitó que los choques acabaran con casi medio millar de detenidos.

Y este lunes hubo otros cincuenta arrestados en Almaty, entre personas que protestaban por el resultado electoral.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha criticado a raíz de las detenciones "violaciones de las libertades fundamentales" como el derecho de reunión y de expresión.

Según Tokáyev, las protestas fueron instigadas desde el exterior. Además, dijo, algunos ciudadanos "se comportaron de manera indecorosa y provocaron a la Policía, que tomó medidas".

En un claro mensaje a la sociedad, prometió un Gobierno "con nuevas personas", entre ellos "representantes de la juventud, y abogó por el "diálogo constructivo, complementado con medidas firmes para aquellos que no hacen bien su trabajo".

Además, recordó su propuesta de conformar un Comité de Confianza Social con representantes de diversos círculos sociales para intercambiar opiniones.

En cualquier caso, la ansiedad por satisfacer las demandas de justicia social es inaplazable, según dijo a Efe Amirzhan Kosánov, periodista y único candidato opositor de las elecciones del domingo.

"Si Tokáyev no apuesta por las reformas, la olla a presión puede estallar", alertó quien ha sido el primer opositor en presentarse a unas presidenciales desde 2005 y que quedó en segundo lugar con el 16,2 % de los votos, por delante de Daniyá Yespáyeva, la primera mujer en la historia de este país en postularse a la Presidencia (5,2 %).

Yespáyeva ha asegurado que el solo hecho de que una mujer pueda concurrir a unas elecciones es ya un gran cambio para la ultraconservadora sociedad centroasiática.

Los comicios no estuvieron ausentes de críticas en cuanto a los procedimientos, dado que los observadores de la OSCE detectaron "importantes irregularidades", como el llenado de urnas, votaciones grupales y firmas idénticas en las listas de votantes.

Tokáyev destacó, no obstante, que las elecciones fueron "abiertas y justas" y resaltó que otras organizaciones que observaron los comicios hicieron una buena evaluación.

La excomisaria europea Benita Ferrero-Waldner, presidenta del Consejo Eurasiático para Asunto Exteriores, sostuvo hoy que, hasta donde ella puede decir, "las elecciones fueron en efecto justas y hubo bastantes otros candidatos, incluso una mujer".

Ferrero-Waldner, que conoce bien a Tokáyev, consideró además que este "seguirá trabajando con la Unión Europea (UE) e incluso mejorará las relaciones" que comenzaron con el primer acuerdo en 2009 con Kazajistán cuando ella fue comisaria y que en 2015 fue reforzado.

 
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