07-06-2019 / 17:51 h EFE

El Día Mundial del Vencejo, que se celebra por primera vez este viernes a iniciativa de la organización Vencejos sin Fronteras, evidencia la crítica situación de estas aves migratorias urbanas, cuya población en España ha descendido un 30 por ciento en los últimos 20 años.

En España, vencejos, aviones y golondrinas están incluidos en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y la retirada de sus nidos -salvo casos excepcionales- está prohibida por la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2007.

No obstante, su carácter urbano hace a esta especie muy vulnerable a amenazas como la pérdida de lugares de nidificación por reformas en los edificios antiguos, la contaminación de las ciudades o los pesticidas.

Según SEO/BirdLife, cada ejemplar de las seis especies de vencejos que habitan en España -común, pálido, moro, real, unicolor y cafre- puede ingerir hasta 800 insectos al día y una familia de vencejos hasta cuatro kilos al año, lo que les convierte en "el mejor insecticida natural".

La ONG se ha unido a este Día Mundial, en el que participan más de 50 organizaciones conservacionistas de todo el mundo, a través de su campaña Aves de Barrio, cuyo objetivo es impulsar ciudades más verdes, biodiversas, amables y saludables, informa en un comunicado.

Los vencejos son "símbolo de la riqueza natural de los entornos urbanos", explica Beatriz Sánchez, responsable del Área de Biodiversidad Urbana de SEO/BirdLife, porque "si estas aves están, significa que todavía tenemos una salud del ecosistema medianamente adecuada también para el ser humano".

Por eso, el principal reto de los ayuntamientos "es asumir que la biodiversidad está ahí, que es buena y que un simple cambio en las políticas puede mejorar mucho la calidad de vida de sus ciudadanos", subraya.

Estas aves viven volando durante meses, o incluso años, sin detenerse para comer, beber, descansar, dormir o copular, únicamente lo hacen para criar o esporádicamente para evitar fenómenos meteorológicos extremos.

Recorren miles de kilómetros de distancia hacia sus cuarteles de invernada en África, pero cuando los vencejos comunes y pálidos vuelven cada año a criar en los mismos edificios "se encuentran con sus zonas de cría destruidas por obras de rehabilitación o éstas arrancan con las crías de vencejo en el interior de sus nidos".

Según SEO/BirdLife, estas situaciones "son fácilmente solventables" si se evita hacer obras durante el periodo reproductor y de hecho, en algunos países y ciudades ya existen requerimientos legales que se deben cumplir en cualquier obra que pueda afectar a la biodiversidad urbana.

 
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