06-06-2019 / 12:49 h EFE

En vsperas de la inauguracin este viernes del Mundial femenino en Francia, han saltado al terreno de juego otros protagonistas inesperados: los prejuicios, el sexismo o la escasa mediatizacin que afectan a las jugadoras, sean o no profesionales.

La argentina Tatiana Caete, de 27 aos, no participar en el campeonato, pero mantiene a pesar de las dificultades su amor por un deporte que descubri al acompaar a su padre a jugar con sus amigos.

"Las reglas las aprend desde muy chiquita viendo partidos en televisin porque el ftbol es parte de la cultura argentina", aadi a Efe.

Su madre se opuso desde el principio, deseaba que fuera modelo como su hermana y no "una machorra de esas que juegan al ftbol". Su padre nunca se opuso, pero tampoco le gustaba hablar del tema. Caete insisti porque "el ftbol no es slo Messi y Maradonna".

La argentina decidi ir en contra todos los estereotipos que invadan su entorno y conseguir un equipo para entrenarse, pero se dio cuenta que solo exista un club en Buenos Aires, que mezclaba a jugadoras de todas las edades para compensar la falta de chicas.

Tampoco lo tuvo fcil la espaola Teresa Surez, originaria de Oviedo, que viajaba dos horas para practicar con el equipo femenino ms cercano a su ciudad.

Caete y Surez, de 26 aos, residen actualmente en Pars y juegan con la asociacin francesa de ftbol "Las Derribadoras", que milita desde 2012 contra la homofobia, el sexismo y el racismo en el ftbol y acercar su lucha a los aficionados con una campaa informativa en este prximo Mundial.

"Sabemos que estamos en un deporte donde no nos van a dar nuestro puesto, tenemos que tomarlo nosotras mismas y para eso debemos derribar los estereotipos", explic a EFE la copresidenta de la asociacin, Marine Rome.

El ftbol para mujeres no est "totalmente democratizado" y a ellas les cost conseguir un campo: "El ftbol masculino tena mucha demanda y para nosotras era an ms complicado. Tuvimos que ir al Ayuntamiento de Pars y demostrar nuestra motivacin", dijo.

En un principio les otorgaron medio campo para entrenarse, y cinco aos despus lograron tenerlo todo un par de horas a la semana.

"Nos pasa muy a menudo que, en nuestros horarios de entrenamiento, los hombres invaden el campo sin ni siquiera preguntarnos, como si no existiramos!", seal Surez.

No es el nico obstculo en un deporte en el que lamentan que la mediatizacin pocas veces tenga en cuenta sus cualidades.

La UNESCO organiz un debate este martes sobre la feminizacin del ftbol y revel que "artculos y comentaristas nombran a las jugadoras centrndose en su apariencia fsica, vestimenta, familia o estado civil, en lugar de en su desempeo en el terreno".

El encuentro cont con grandes mujeres que han hecho historia en este deporte, como la primera entrenadora en la regin del Golfo, Houriya Al-Teheri, o la delantera del Paris Saint-Germain (PSG) Nadia Nadim, a la que le ense a jugar su padre, un general afgano asesinado por los talibanes.

"En un patio escondido, detrs de unos muros, para que nadie nos viera", record de sus inicios con el baln, que perfeccion cuando se encontraba en un campamento de refugiados en Dinamarca, a los 10 aos.

Falta mayor representacin, segn coinciden, tanto en los campos como en los despachos: el presidente del grupo "Deportes y democracia", Sylvre-Henry Ciss, apunta que las mujeres "solo representan el 0,17% de la directiva del ftbol europeo".

Pero aunque para la democratizacin del ftbol an hay camino por recorrer, las mujeres s le sacan en algunos casos la delantera a sus homlogos masculinos. "Lo ms valioso del ftbol femenino y que los hombres deberan aprender es el respeto de reglas, el hecho de no hacer trampa!", concluy Ciss.

 
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