02-06-2019 / 14:29 h EFE

¿Por qué los filósofos siempre discrepan? ¿Por qué no hallan soluciones a los problemas filosóficos planteados hace cientos de años? ¿Por qué la filosofía no es capaz de resolver los conflictos reales? A estas preguntas intenta contestar el proyecto europeo 'Diaphora' ('desacuerdo' en griego clásico), que lidera la Universidad de Barcelona (UB).

El proyecto, financiado por la Unión Europea, intenta comparar los desacuerdos y discrepancias en la filosofía con los que se producen en la esfera pública para tratar de ver si tienen el mismo componente y tratar de evitarlos en otros ámbitos.

"Los problemas que aborda la filosofía son muy persistentes y duraderos en el tiempo", señala Sven Rosenkranz, investigador del Departamento de Filosofía de la UB, que lidera este proyecto, en el que también participan las universidades de Munich (Alemania), Neuchâtel (Suiza), Stirling (Escocia), Estocolmo (Suecia), Edimburgo (Escocia) y la Escuela Normal Superior (Francia).

"En filosofía cada vez tenemos debates más refinados y más articulados, pero son debates arraigados que ya teníamos hace 2.000 años. ¿Por qué no convergen las opiniones? ¿Por qué la filosofía ha tendido hacia la divergencia en lugar de ir hacia un agnosticismo general sobre las soluciones candidatas? ¿Cuáles son los rasgos del método filosófico que producen esta persistencia en el desacuerdo?", se pregunta Rosenkranz.

Para responder a estas cuestiones, el proyecto ha reclutado a catorce investigadores internacionales para que hagan su tesis doctoral en torno a varios problemas filosóficos relacionados con la comprensión del desacuerdo.

Por un lado, reflexionarán sobre los aspectos metodológicos necesarios para que pueda haber un debate razonado, y por otro, estudiarán diversos aspectos de temas clásicos, como la cuestión del libre albedrío y el determinismo, o las paradojas de la lógica.

Uno de los objetivos generales del proyecto es investigar si la dinámica del debate filosófico, a pesar su naturaleza altamente teórica, tiene semejanzas con la dinámica de los debates sobre cuestiones más prácticas.

También tratará de averiguar si los problemas filosóficos y el intento de solucionarlos pueden iluminar las estrategias utilizadas en la resolución de los asuntos públicos y, al mismo tiempo, si estas estrategias pueden iluminar a su vez los problemas filosóficos, ha explicado Rosenkranz.

"La idea -añade el investigador- es explorar las similitudes entre los desacuerdos filosóficos y los problemas prácticos a los que enfrentan organizaciones de resoluciones de conflictos y, al mismo tiempo, que en un entorno con pocas salidas laborales los investigadores en formación vean más allá de las fronteras de su disciplina y del mundo académico".

La participación de Search for Common Ground, una ONG que tiene la misión transformar la manera en que se aborda la solución de conflictos, es un ejemplo de este cruce de caminos entre la investigación teórica sobre los desacuerdos y su aplicación en la realidad.

Para Asgeir Berg Matthíasson, que cursa el doctorado en la Universidad de Stirling y ha hecho prácticas en esta ONG, "ha sido muy reveladora la oportunidad de aprender cómo estas organizaciones trabajan en este campo y cómo resuelven conflictos reales".

De sus estudios previos, Matthíasson ha mantenido el interés en la teoría de juegos porque "es interesante comprobar cómo la teoría choca con la forma en que las cosas funcionan en el mundo real".

Lisa Vogt, doctoranda en la UB y que también ha hecho las prácticas en Search for Common Ground, valora la oportunidad de conocer "una potencial área de trabajo fuera de la universidad, con información de primera mano sobre la situación de varios conflictos internacionales y los métodos de trabajo para construir la paz".

En la misma línea, el también doctorando de la UB Matheus Valente, que en su tesis analiza la comunicación y el acuerdo sobre diferentes temas cuando hay perspectivas diferentes sobre los conceptos, recuerda como sus prácticas en la ONG Ideaborn le han permitido entrar en contacto con ámbitos como la justicia transicional -los procesos de transición hacia la paz-, o la resolución de conflictos en zonas donde ha habido guerras.

Otros investigadores del proyecto han hecho las prácticas en el Instituto Catalán Internacional para la Paz, el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para la Globalización, la Cultura y la Movilidad o el Barcelona Knowledge Hub de la Academia Europaea.

 
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