07-05-2019 / 19:41 h EFE

El asesor del Banco de España Juan Francisco Jimeno ha abogado por rediseñar las relaciones laborales para permitir nuevas formas de trabajo necesarias ante los avances tecnológicos y las tendencias demográficas.

En una conferencia sobre el crecimiento y las políticas sociales en un mundo de cambios organizada por el Ivie, Jimeno ha asegurado que el capital humano en España no es peor que en otros países pero sí que hay instituciones laborales que no son muy favorables a la adaptación que se necesita en un entorno de cambios tecnológicos.

Una negociación colectiva que no permita nuevas formas de trabajo y nuevas formas de organización del trabajo que ponga barreras a la aparición de nuevas empresas dificulta esa adaptación, ya que la posibilidad de desarrollar trabajo de forma más autónoma y no dependiendo de una empresa va a cambiar las relaciones laborales y las formas de empleo, ha explicado.

En este contexto, la reforma laboral sirvió para proporcionar la devaluación de salarios que era necesaria durante la crisis pero ahora se está hablando de un nuevo estatuto de los trabajadores y de repensar las relaciones laborales porque ya no sirven las actuales.

Jimeno ha manifestado que la automatización y la robotización son positivas para el crecimiento económico porque genera un aumento de la productividad, pero en el medio y largo plazo si la innovación no repunta y no hay generación de servicios y de productos, el crecimiento puede caer.

En términos de robotización España está en el mismo nivel que otros países europeos pero lejos de Alemania, donde hay 8 robots por cada mil empleados -debido a la automatización que precisa la industria del automóvil-, frente a los 2-3 de España.

Ante ese escenario, lo que importa a largo plazo no es el nivel de robotización sino de innovación ya que será esta la que genere nuevas oportunidades de empleo, según ha expuesto.

Los avances tecnológicos están produciendo ya, según el analista, una polarización de trabajadores con poca cualificación y otros con mucha cualificación, y en el espacio central quedan los técnicos de clase media, que son los que están perdiendo su empleo con más intensidad.

Para el grupo de trabajadores que no puedan engancharse a los nuevos empleos se debería pensar en una renta básica universal, una medida que Jimeno ha enmarcado en el largo plazo.

Preguntado por la subida del salario mínimo, el economista ha afirmado que el aumento no ha producido el efecto negativo sobre el empleo que se esperaba y, según sus estimaciones, solo unos 30.000 empleos perdidos podrían estar asociados al aumento del salario del 22 % que se ha realizado en un año.

Jimeno, para quien el aumento era necesario, ha cuestionado que esa subida se haya hecho en tan poco tiempo y ha opinado que quizá habrá que llevar a cabo la siguiente subida de manera más gradual y adaptada a las necesidades territoriales y tipos de trabajador.

 
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